El talento es la capacidad y aptitud juntas haciendo maravillas a través de una persona. En el ámbito laboral es tener una gran riqueza, administrable, potenciable y adaptable a las necesidades de la empresa, cualquiera sea el rubro.

Pero, el talento no es universal, depende del entorno, de la organización y de los roles. Un profesional que obtenga resultados positivos en una compañía no tiene por qué conseguirlos en otras.

Cada organización necesita de un talento y el profesional puede desarrollarse mejor en unas empresas que en otras, en unos roles más que en otros; todo está involucrado relativamente.

A todo esto, se le añade también la existencia de diversas clases de talento, mismas que requieren capacidades diferentes y maximizan su aportación de valor desde un cargo específico.

Algunos expertos en Gestión de Talento Humano han clasificado el talento corporativo en: directivo, comercial, técnico, operativo, innovador y emprendedor. Básicamente estos talentos ponen en marcha la organización; pero existen aún más fortalezas que deben descubrirse y desarrollarse como la autogestión, comunicación, pensamiento crítico, toma de decisiones, investigación, visión analítica, atención al detalle, liderazgo, persuasión, habilidades de negociación, gestión de riesgo y de cambio, autodisciplina, entre un abanico de habilidades que puede poseer el colaborador.

La clave de un talento útil no solo se localiza en la cantidad de conocimientos, sino en el compromiso y la acción. Un trabajador involucrado al máximo genera innovación constante y la velocidad de los negocios de hoy en la empresa en la que desempeña su labor constante.

Descubrir la genialidad de los colaboradores es el primer paso; entenderla, administrarla y motivarla es el reto para conseguir resultados esperados. Saber que el talento puede venir en varias formas, colores y tamaños; y que cada uno es un engranaje que forma una máquina eficiente de resultados constantes en las organizaciones.

El capital más importante de las empresas son las personas; y las armas implacables, sus talentos.

Autor: Alexander Ortega