La nota señala que “los socialistas pretenden que la realidad se adapte a sus fantasías utópicas, por eso usan el poder del Estado para regular precios como las tasas de interés”, comentario que carece de fundamentos técnicos y académicos, y solo muestra una visión política y sesgada, porque la regulación por parte del Estado se aplica para corregir fallas inherentes al comportamiento del mercado, situación que de no realizarse se producirían efectos como la crisis del sistema financiero de Estados Unidos en 2008.

En el caso del Sistema Financiero Boliviano, antes de la aplicación de la Ley 393 de Servicios Financieros, la Banca operó como un oligopolio, favoreciendo a sectores con altos ingresos a través de créditos vinculados y que generó la quiebra de varios de ellos; sin embargo, para el resto de la población se fijaba tasas de interés elevadas y condiciones desfavorables que no permitían el acceso a créditos.

Desde la implementación de la Ley N°393 en la gestión 2013, se facilitó el acceso a los servicios financieros a sectores que antes se encontraban marginados, con lo que se logró que se asignen Bs. 23.191 millones a favor de más de 71.104 familias bolivianas para que cuenten con una vivienda propia y se priorizó la asignación de Bs. 66.979 millones para más de 54.000 créditos destinados a la actividad productiva, hasta julio de este año.

Estos resultados se ven reflejados en el dinamismo de la cartera de los bancos múltiples y pymes que creció en Bs. 15.281 millones (10,3%) a julio de 2019, crecimiento explicado en un 87,4% por el comportamiento positivo de la cartera destinada al sector productivo y Vivienda de Interés Social.

Otro aspecto que evidencia que el autor no conoce elementos básicos de la política monetaria y financiera del país, es al señalar que “cuando los Bancos Centrales fijan un máximo de tasas de interés muestran a los inversionistas que existe un exceso de ahorro en la economía obligando a las entidades a otorgar créditos a personas sin capacidades de pago”, por cuanto la tasa de interés de política monetaria y las tasas de interés reguladas no son lo mismo, toda vez que estas últimas no son establecidas por el Banco Central de Bolivia.

La política financiera actual no obliga a las entidades a otorgar créditos a personas sin capacidades de pago, por el contrario la colocación de créditos se encuentra sujeta al estricto cumplimiento de políticas microprudenciales vigiladas por la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), a efectos de mitigar los riesgos de crédito y precautelar los ahorros del público.

En relación a la utilidades, es importante aclarar que las mismas son las más altas de la historia financiera del país, situándose en Bs. 1.093 millones a julio de 2019 superior en Bs. 143 millones respecto a similar periodo de la gestión anterior, teniendo una rentabilidad de 11,9% a julio de 2019, mostrando una mejora sustancial en la banca que contradice la visión parcializada del artículo de opinión.

Finalmente, las conclusiones a las que llega el autor, incentivando a la población al ahorro en dólares, es una apreciación exacerbada sin un criterio profesional que responde únicamente a lineamientos políticos y que pareciera tener el único fin de generar especulaciones para dañar la economía del país, toda vez que se cuenta con una estabilidad cambiaria desde la gestión 2011 sustentada con las medidas de bolivianización, las cuales ayudaron a recuperar la soberanía en la política monetaria fortaleciendo la moneda nacional y la confianza de la población en el Boliviano, lo que se refleja en la preferencia del público en ahorrar en el sistema financiero en moneda local.

Firma: Omar A. Yujra Santos, 
Viceministro de Pensiones y Servicios Financieros.