Análisis de Guillermo Barba @memobarba para semanario financiero Santa Cruz Económico. FOTO: Guillermo Barba: licenciado en economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Máster en Economía de la Escuela Austríaca por la Universidad Rey Juan Carlos  (URJC) de Madrid, España. Es un profesional formado además en las teorías de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE, por sus siglas en inglés), fundada por el Prof. Antal Fékete. Fue alumno de prominentes pensadores “austríacos” como Jesús Huerta de Soto, Miguel Angel Alonso, Philipp Bagus y Juan Ramón Rallo. Es un férreo defensor de la libertad individual, de la propiedad privada, los mercados libres y el dinero honesto. Es promotor del patrón oro y de la monetización de la plata.


Si apenas está iniciando su camino en el mundo de las inversiones, probablemente aún no haya pensado en el oro como una opción y puede ser por varias razones, la principal es por falta de conocimiento de este activo. Pero no crea que esto les pasa solo a los principiantes, ocurre también entre grandes inversionistas con más experiencia y riqueza.
De hecho, muy poca gente rica tiene una parte de sus inversiones en el rey de los metales. Egon von Greyerz, fundador de Gold Switzerland, asegura que, de 1,000 millonarios en el Reino Unido, solamente el 0.5% tiene al menos 5% de su riqueza en oro físico. Nada.
“Si los ricos se dieran cuenta de que su fortuna está a punto de implosionar, tener tan solo un 10% en oro probablemente mantendría su riqueza a medida que el oro se aprecia. Aún mejor, si usted es un residente fiscal británico, sabrá que no hay impuesto sobre las ganancias de capital sobre las monedas de oro. Pero la arrogancia y la ignorancia evitarán que los inversionistas piensen en el oro como un seguro de su riqueza, dice von Greyerz en un artículo publicado en lepetropolecafe.com el pasado 24 de mayo.
La razón por la que la riqueza de muchos se puede evaporar es porque, en Occidente, el nivel de vida de la gente común se ha mantenido incrementando la deuda personal y también por los gobiernos que tienen déficits cada vez mayores.

“Estos déficits se utilizan para comprar los votos del ciudadano promedio para mejorar el nivel de vida percibido, mientras el costo de la deuda nacional cada vez mayor. Hasta que la música no se detenga, a nadie le preocupa el hecho de que ni la deuda privada ni la deuda pública se pagarán nunca”, advierte el analista.
El gran problema vendrá cuando llegue una nueva gran recesión/depresión económica. La gente no tendrá muchos ahorros, no tendrán como protegerse y dependerán del gobierno, cuya solución será, otra vez, emitir más deuda/dinero, pero con resultados peores que en las crisis pasadas.
¿Por qué entonces la gente no acumula oro en sus manos? Egon von Greyerz señala precisamente a las políticas monetarias como las culpables. “La impresión masiva de dinero y la expansión crediticia han hecho maravillas para que los inversores prefieran prácticamente cualquier otro activo, ya sean acciones, bonos, propiedades o arte. El problema para los inversores en estos activos convencionales es que las burbujas que se han creado solo pueden crecer con una mayor expansión del crédito.”

Es cierto que una gran cantidad de activos de inversión han superado al oro en los últimos 100 años, pero el metal áureo ha superado en rendimientos a casi todos los activos en lo que va de este siglo, un hecho ignorado por casi todos los inversionistas.
“El inversor/especulador de oro es impaciente y exige una gratificación instantánea. Este tipo de comprador de oro lo posee por las razones equivocadas y probablemente saldrá antes de que suba”, indica el analista.
Estamos de acuerdo. Tener oro es un paso obligado en cualquier cartera, como obligatorios e indispensables son los cimientos de cualquier construcción. Sin esa base, toda fortuna, por pequeña o grande que sea, está en riesgo.