Análisis de Javier Limpias, exasambleista de la Asamblea Legislativa de Santa Cruz

Los cruceños somos gente de bien, amamos nuestro terruño y nuestra familia, somos fieles creyentes de nuestras tradiciones culturales, del legado de nuestros ancestros y de nuestra creencia judeocristiana. Somos gente de trabajo, de tesón y, como dijo el poeta, hemos desencantado la tierra durante generaciones.

El cruceño sí es profeta en su tierra, trabajando de sol a sol, generando empresas y dejando un legado a sus generaciones posteriores. Eso nos define y nos caracteriza.

Los cruceños, por naturaleza, no toleramos la impostura, el engaño, la doble moral ni el cinismo. Nuestra circunstancia siempre nos obligó a rechazar al político con dos caras, al corrupto e ineficiente. Más bien siempre hemos tenido la capacidad, desde el atraso, el asedio político y el abandono estatal, de resolver nuestros problemas con optimismo, sin falsedades ni engaños, con la moral de personas honestas y sinceras, con la verdad por delante, con gratitud, humildad y respeto hacia el prójimo, con responsabilidad y sensibilidad.

Cruceños, no perdamos nuestra esencia, no dejemos que el miedo, el engaño de poder político y la plata fácil desvirtúen nuestra razón de ser.

El camino siempre ha sido el mismo, trabajando con honestidad y rechazando abiertamente el intento de robarnos el espíritu indómito de nuestras llanuras. Nuestra capacidad siempre ha residido en nuestros valores que en estos momentos se están perdiendo.

Consolidemos nuestra facultad de autodeterminación, recuperando la posibilidad de decidir por nosotros mismos los destinos políticos e históricos de nuestra tierra.

El camino es ese, no hay otro. Forjemos, como siempre hemos venido haciendo, el sueño de ver a Santa Cruz más democrática, incluyente, y próspera, donde haya oportunidad para todos los que vivimos en esta bendita tierra, nacidos y no nacidos acá, y libre de tiranías e ideologías foráneas que someten y subyugan.

Esa debe ser nuestra voluntad, ese debe ser nuestro compromiso, recuperar Santa Cruz para los cruceños.