Análisis de Luis Antezana.


Durante los trece años de gobierno de Evo Morales Ayma, jefe del partido del Movimiento al Socialismo (MAS), el Estado Plurinacional tuvo el ingreso de ¡¡45.500 millones de dólares!!, de los que dispuso libremente. El origen de esa enorme suma de dinero contante y sonante provino de la venta de gas a Argentina y Brasil, además de 8 mil millones de dólares por exportaciones de minerales y otros ingresos menores, hasta el año 2018.

Se debe destacar que en la historia de Bolivia, jamás un gobierno recibió y dispuso de tan enorme cantidad de moneda. En efecto, en los trece años de gobierno de Evo Morales Ayma recibió el promedio anual de 3.500 millones de dólares, cifra que no tendría mayor significado si no se equipara con lo que ocurrió durante los 13 años anteriores (1993-2006), en lo que se refiere a los ingresos económicos del Estado.

En efecto, en los años anteriores al Estado actual, los diversos gobiernos recibieron al año por exportación de hidrocarburos únicamente el total de 26 mil millones de dólares, vale decir un promedio anual de 2 mil millones de dólares, o sea la mitad de lo que recibió el Estado en el gobierno del MAS. (Se debe subrayar que en 2004 el precio del barril de petróleo fue de 12 dólares, mientras que en el año 2008 subió a 150 dólares y el del estaño de 4 a 15 dólares la libra).

Se constata así la gran diferencia de ingresos entre los gobiernos de antes y después de 2006, diferencia realmente abismal y que no permite prejuicio. El gobierno de Evo Morales gozó de tanto dinero y lo gastó sin fiscalización alguna y de ahí provienen las obras faraónicas y los mentados “elefantes blancos” y otros…

Se debe agregar que para el derroche en esas “obras” no se hizo el menor esfuerzo de inversión, o iniciativa, ya que los yacimientos de gas y otros ya estaban en plena producción, los oleoductos tendidos y los mercados de consumo asegurados con contratos favorables, etc.

El gobierno de Morales Ayma dispuso a discreción de esa enorme suma de dinero, proveniente de las materias primas, sin contar obsequios de Venezuela, España y otros países; las remesas de mil millones de dólares al año de parte de ciudadanos bolivianos radicados en otros países, etcétera.

En cambio, se debe observar que en gobiernos anteriores al de Morales Ayma, el Estado boliviano estaba en quiebra, apenas disponía de dinero para gastos de urgencia, debía aplicar una política de austeridad próxima a la mezquindad, hacer ahorros e inclusive buscar préstamos de entidades externas, postergar obras, etc.

La ostensible diferencia de la efectividad entre los gobiernos de Evo Morales y los anteriores se muestra en los montos de dinero que percibían y disponían, o sea que mientras el Estado al mando de Evo Morales recibió 45.500 millones de dólares, otros gobiernos, en ese mismo lapso, recibieron la mitad o menos.

El secreto de esa diferencia se encuentra en los altísimos precios del gas, estaño, etc. La “bonanza” que se produjo en el país durante el gobierno del MAS se origina casi exclusivamente en los precios asombrosamente altos de las materias primas, hecho que niega el ministro Luis Arce Catacora. No se debe desconocer que la riqueza es producto exclusivo del trabajo para la producción y el único que crea valor.

Lo que queda por conocer es cómo y en qué se gastó ese gigantesco capital y por qué no se lo aprovechó para cambiar de matriz productiva al país.