Funcionarios de Repsol admiten, en reserva, que el pozo Boyuy ha resultado negativo. Era la única esperanza de que se repongan algo las reservas de gas y por eso se llegó a perforar hasta cerca de los 8.000 metros de profundidad, con un costo de US$ 100MM, el más caro en la historia del país.
Las empresas petroleras que quedan están preparando valijas. Algunos barrios de Santa Cruz donde las petroleras habían comprado grandes lotes de terreno para sus actividades, muestran que esas empresas partieron.

Fuente: Siglo 21

http://siglo21.bolivia.tripod.com/2018/1559.htm