Para el experto en hidrocarburos y exdelegado presidencial Francesco Zaratti, la nueva política del Gobierno sobre biocombustibles obedece simplemente a la escasez de producción de hidrocarburos en el país, aunque también cuestiona que la medida vaya a cubrir toda la demanda.

En 2017, Bolivia produjo un promedio de 24 mil barriles de gasolina al día /bbl/d, pero el mercado interno demandó 32 mil, con lo que el país llegaría a importar hasta 380 millones de litros de gasolina hasta 2025.

El posicionamiento de etanol en el mercado energético boliviano surge en un momento de baja producción de gas (y, por ende, de condensado) por parte de YPFB. Un descenso de la producción de gas implica menor producción de gasolina, al margen del crecimiento del parque automotor”, explica Zaratti.

Según el experto, el descenso de la producción de hidrocarburos se debe al agotamiento de los campos y a la volatilidad de los mercados de exportación, agravado por lo que considera una “estéril” política energética del Gobierno de Morales.

Así, en 2017 la producción de condensado de petróleo cayó hasta los 50 mil bbl/d, mientras que la fabricación de crudo a 5 mil. Debido a ello, la producción de gasolina nacional llega a 24 mil bbl/d, insuficiente para abastecer el mercado interno que demanda 32 mil bbl/d.

Ante este panorama, parece obvio que las autoridades del sector busquen una alternativa a la sangría de divisas (que empiezan a escasear) y el bioetanol se presenta como una opción”, explica.

Texto: Los Tiempos