Análisis de Emilio Martínez Cardona (Minas, Uruguay, 13 de diciembre de 1971) es un escritor y periodista uruguayo–boliviano.

El vicepresidente Álvaro García Linera disertó en el marco de la “Contracumbre” previa al G20, organizada por el neomarxista Clacso y en la que participaron varios cleptócratas retirados, aspirantes o en funciones de América Latina y España.

En su conferencia, alias Qananchiri (su nombre de guerra en la banda terrorista del EGTK) llamó “giles” a los neoliberales y afirmó que las políticas actuales de Estados Unidos demostrarían un supuesto fracaso de la globalización, el libre comercio y las privatizaciones.

Posiblemente, haciendo un esfuerzo para desentrañar aseveraciones realizadas con tanta ligereza, se refiera a la política de renegociación de acuerdos de comercio internacional impulsada por la administración de Donald Trump, que el vice claramente no ha llegado a entender desde su mundo no-euclidiano donde 90 x 3 da 180.

Tanto por las declaraciones del principal asesor de Trump en el tema, el economista Larry Kudlow, como por los resultados de las conversaciones sobre el ex NAFTA y por los objetivos fijados respecto a China, se trata en realidad de una búsqueda de reciprocidad y fair play en el intercambio de bienes y servicios, y no de un retorno al viejo proteccionismo.

En otras palabras: se procura un comercio libre entre economías libres, algo distinto al intercambio actual, donde países con altos subsidios estatales a las “empresas amigas” del poder y con monedas manipuladas aprovechan las ventajas de acceso a las sociedades abiertas. El mejor ejemplo de este juego sucio es la dictadura de Pekín, casualmente el modelo corrupto en el que se inspira la práctica (no la idílica teoría “comunitaria”) del régimen que conducen el caudillo cocalero Evo Morales y el sofista García Linera.

Estamos, al decir del desarrollista argentino Jorge Castro, ante un nuevo paradigma de globalización e interdependencia y no frente a una vuelta a perimidas propuestas autárquicas.

Otros aspectos de la Trumpnomics también desmienten la disertación del Clacso. La desregulación, que por orden ejecutiva elimina dos normas antiguas por cada nueva que sea creada, y la reforma fiscal, que devuelve a la gente recursos antes confiscados por la burocracia, son muestras de una vigorosa orientación hacia el liberalismo clásico, medidas que han logrado la mayor recuperación económica estadounidense en los últimos 50 años, llegando casi al borde del pleno empleo.

Quizás Qananchiri pueda mostrar experiencias más exitosas dentro de su campo ideológico, como las de Venezuela o Cuba, o explicar por qué su gobierno está llevando a Bolivia hacia una crisis en la exportación del gas.

También podría disertar sobre las bondades del intercambio al interior de bloques comerciales socialistas del pasado (Comecon) o de un presente que se va volviendo cada vez más pretérito (Alba).

Cabe preguntarse, además, si los neoliberales no serán considerados “giles” simplemente porque robaron bastante menos que los socialistas del siglo XXI, cuyas cifras de latrocinio han batido récords históricos.