Escribe: Alejandro Balcázar

@alebalcazar

 

En el afán de mostrar transparencia, el presidente Morales comunicaba su decisión de levantar el ‘secreto bancario’, una figura legal que permite y obliga a las entidades financieras a proteger y mantener confidencial la información sobre sus clientes ante terceros, aunque sean administraciones públicas o tributarias. Va desde datos personales hasta económicos, incluyendo depósitos, número de cuentas o transacciones.

El 2 de agosto la Unidad Investigaciones Financieras (UIF) dio a conocer el levantamiento del secreto bancario del presidente y vicepresidente del Estado, informando que el saldo al 4 de julio del 2018 en la cuenta de Morales era de Bs 406.391,93 luego nos enteramos el saldo correcto era de Bs 732.076,25, cálculos que realizóel exfuncionario E.G.A a quien responsabilizaron y se encuentra privado de libertad por “alterar” estos datos. Insisto, no es culpa de “operador” si no del sistema y la concepción que tenemos de “transparencia y rendición de cuentas a la ciudadanía

Esto ocurre cada cierto tiempo y la ciudadanía se entera por notas de prensa, pero el principal canal de información debiera ser el Ministerio de la Presidencia, a la Vicepresidencia y asísucesivamente con todas las reparticiones correspondientes. Que la UIF sea quien “transparente” significa que vemos a la rendición de cuentas como un mecanismo de descargo y deslinde de posibles delitos como el lavado de dinero o financiamiento al terrorismo como la visión de la UIF bien lo recalca: “Constituirnos en la entidad estatal referente a nivel nacional e internacional en la lucha contra el Lavado de Dinero y Financiamiento al Terrorismo y Delitos Precedentes con eficiencia, eficacia y transparencia”.

Si entendemos la rendición de cuenta como un deslinde, y no como un derecho que tiene todo ciudadano de informarse oportunamente, de Gobierno abierto, no hemos entendido nada, porque no se trata solo de establecer la obligatoriedad de que la información se publique ni de ponerla en páginas webs. Ni siquiera de ofrecer esta información de manera accesible al ciudadano.

Se trata de garantizar a tiempo la disponibilidad de información relevante y que interesa a los ciudadanos y en eso el señor presidente y vicepresidente llegan tarde con casi 12 años.

Fuente:

https://www.eldeber.com.bo/opinion/No-maten-al-mensajero-20180811-9192.html