Marco Antonio Salinas, presidente de la Cámara Nacional de Comercio (foto Correo del Sur)

 

Un país en el que impera la informalidad y donde se ejerce una excesiva presión tributaria sobre los contribuyentes, un Estado que asfixia a las empresas con medidas de corte político y alimenta la desigualdad entre regiones.

De esa manera ilustra parte de la realidad boliviana el presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Marco Antonio Salinas, en una entrevista con CAPITALES a su paso por Sucre, donde llegó en pasados días para hacer conocer su propuesta en busca de ser el nuevo titular de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), que renovará su directorio el próximo 13 de marzo.

CAPITALES (C). ¿Qué problemas ha identificado en su sector?

Marco Antonio Salinas Íñiguez (MASI). Los problemas que son de todos los empresarios de Bolivia, el tema de los impuestos, el tema laboral, hay una necesidad de apoyar sobre todo a las pequeñas y medianas empresas en su afán de ser empresarios porque, al final, el empresariado privado es el mayor empleador en este país. Representa el 40% de la inversión que se hace en este país, pero tenemos empresas medianas y chicas que no pueden avanzar en su crecimiento.

C. Menciona un tema gravitante en las empresas: los impuestos. ¿Qué se debe ajustar?

MASI. La presión tributaria, o sea la cantidad de impuestos que pagamos en Bolivia, es una de las más altas en Sudamérica. En esto uno piensa que los impuestos solo tienen que ser recaudatorios, pero nosotros pensamos que los impuestos pueden ser incentivos, por decir, identificamos que el turismo es una vocación productiva de Sucre, entonces el Gobierno debería decir “a los que inviertan en turismo en Sucre se les va a dar una rebaja en el impuesto a la utilidad, en vez de cobrarles 25, será 20”. Así más empresas vendrán a Sucre a hacer turismo.

C. ¿Y siguen teniendo problemas con los fiscalizadores?

MASI. Sí, la Renta presiona mucho al contribuyente, tiene sistemas por ejemplo que le llaman renta presunta, que es cuando viene un fiscalizador y dice “yo creo que tú has ganado 100”, pero si no he ganado 100, como es presunta, bajo sus argumentos, entonces pagas 100. No puede ser pues que hagan sobre renta presunta, nosotros estamos en contra de ese sistema. Hay mucho por resolver de la metodología de trabajo de la Renta.

C. La informalidad es otro tema que siempre le ha preocupado. ¿Hay avances con la Aduana?

MASI. Considero que el control no solo debe ser en frontera sino en los puntos de venta. Deberíamos hacer controles en las ferias y, además, reducir el régimen simplificado porque bajo esto se esconden grandes empresas de contrabando y el Gobierno en vez de ir contra el régimen cada vez lo amplía; hace unos meses ha pasado hasta Bs 60.000 el monto del capital para estar en este régimen.

El régimen simplificado no emite facturas, no tiene que mostrar pólizas; ahí tiene que haber una actitud clara del Gobierno de lucha contra el contrabando. Debería tender a que desaparezca el régimen simplificado y haber más control en los puntos de ventas.

C. Es decir, ¿cada vez hay menos empresas formales?

MASI. Ese es el problema, lo que nosotros deberíamos tratar es que los informales pasen a la formalidad y lo malo es que a veces las medidas económicas generan informalidad.

Cuando hay doble aguinaldo, subidas muy fuertes de salarios, muchos empresarios ya no quieren contratar, entonces esa gente que ya no tiene dónde trabajar se va a la informalidad.

C. ¿En cuánto ha crecido la informalidad?

MASI. El 80% de las personas empleadas en comercio son informales y están vendiendo contrabando, básicamente; o sea, el contrabando está muy ligado a la informalidad y al sector comercial, eso hace que las empresas formales del comercio están cada vez más debilitadas. Mucha gente dice “este es un país de comerciantes”, pero las empresas formales cada vez están más chicas o cierran.

C. ¿Y las formales cuántos empleos generan?

MASI. En general, en este país el 80% es informal y el 20% formal. Ese 80% no tiene jubilación, no tiene salud, entonces es sobrevivencia, les pagan menos del mínimo nacional. Las estadísticas oficiales del Gobierno dicen que hay 4.2% de desempleo pero no considera que el grupo de ese empleo es informal, sin condiciones de un empleo digno, porque un empleo digno es con un salario mínimo nacional, con jubilación, salud y eso es solamente el 20% de los empleados de este país.

C. En cifras más exactas, ¿cómo está distribuido el empleo?

MASI. La PEA (Población Económicamente Activa) son 5 millones, de las cuales 900 mil son generados por empresas privadas, 100 mil trabajan en el sector público y 4 millones son informales.

Por eso en algún momento se dijo que el país con más informalidad del mundo era Bolivia. Hemos sido el número uno hasta hace pocos años, más que Zimbabwe. Ahora estamos en séptimo puesto, pero igual seguimos siendo un país informal con gente empleada sin trabajo digno.

C. ¿Cuántas empresas formales tiene Bolivia?

MASI. Hoy en día en el registro de empresas hay más o menos 320 mil empresas, de las cuales 220 mil no han renovado su matrícula; es decir, ya han cerrado, solo hay 100 mil activas.

Entonces cada año se crean empresas que no duran ni un año, no tienen el apoyo del Estado, en vez de un apoyo tienen una presión tributaria y laboral muy fuerte que los está perjudicando.

C. ¿Pero también prevalecen las empresas unipersonales?

MASI. En este país de las empresas formales que tenemos más o menos el 80% son unipersonales y esas pues no son muy formales, sacan su NIT (Número de Identificación Tributaria) solamente para vender.

C. Ahora en cuando a inversión, Sucre sufre bastante la fuga de capitales. ¿Ocurre algo similar a nivel de país?

MASI. Definitivamente, el dinero no tiene país, no tiene nacionalidad, el dinero va donde se dan las mejores condiciones, entonces si hoy en día en Santa Cruz hay mejores condiciones para invertir, para ganar dinero, el dinero se va a Santa Cruz. No solamente el dinero, ahora se está yendo la gente porque hay gente que tiene dinero y hay gente que tiene profesión, entonces si las condiciones son mejores en Santa Cruz se van y esa es la tragedia de este país ahora, que cada vez los otros departamentos se están empobreciendo y están perdiendo a su gente. Y la gente que hace mucho dinero en Bolivia busca otros países, donde hay mejores ventajas; entonces, tenemos que crear las condiciones para que el dinero se quede en Bolivia, pero no solo en Santa Cruz, el dinero tiene que quedarse en Sucre, en Tarija, en Potosí, en Oruro, y eso no está pasando.

C. ¿Qué camino se debe seguir para que crezcan todas las regiones?

MASI. Lo primero es una identificación clara de qué es lo que podemos hacer bien en Sucre; después, desarrollar incentivos fiscales en los sectores identificados, y tercero crear fondos con el dinero del Gobierno para ayudar a desarrollar. Es lo que ha pasado en Santa Cruz, allá el Gobierno ha creado un fondo agrícola de más de $us 200 millones el año pasado para ayudar a la agricultura, pero solo lo hace en Santa Cruz. ¿Por qué no hizo un fondo de 50 millones en Sucre para sus vocaciones productivas? Eso no es la búsqueda de equilibrios regionales, eso preocupa.

C. ¿A cuánto llega la inversión privada?

MASI. Más o menos el 40% (de toda la inversión), unos 2.700 millones de dólares al año.

C. Es mucho menos que en otros países.

MASI. Es bajo, nosotros representamos el 40% de la inversión nacional, en Chile es el 70%. Es bajo porque no se generan las condiciones porque el Gobierno no apoya a esa inversión. La inversión no solamente es una decisión del empresario, la inversión se hace en función de las condiciones del clima de inversiones. Si el Gobierno da mejores condiciones, el empresario va a invertir más y no solo el boliviano sino el extranjero, porque los capitales fuera de Bolivia están buscando dónde ir.

C. El empresariado siempre se negó a pagar el doble aguinaldo. ¿Acaso ese dinero no dinamiza la demanda interna a favor de su sector tal como afirma el Gobierno?

MASI. Genera movimiento pero perjudica enormemente, estamos hablando que el doble aguinaldo significa $us 1.000 millones al año y lo que se podría invertir en comprar más máquinas, en expandir los negocios se lo gasta, va en consumo. Efectivamente ayuda en vender más, pero muchas de las cosas que se venden son de contrabando, no son ni productos nacionales.

C. Finalmente, ¿qué percepción tiene del rubro cementero y su crecimiento?

MASI. Preocupa porque, a junio de este año, habrá sobreoferta de cemento con tantas plantas. Tenemos a Itacamba en Santa Cruz y ya funcionará la de Oruro y después la de Potosí y FANCESA, que está con enormes dificultades.

Yo creo que una o dos empresas van a tener que salir del mercado a este paso, y FANCESA tiene muchos riesgos.

Fuente: Correo del Sur