Mantener el interior de la nariz hidratado contribuye a que este órgano cumpla mejor su función de filtrar las partículas que ingresan por esa vía y permite evitar infecciones o malestares. Incluso sería un importante método de cuidado contra el COVID-19.

Hidratar y lavar las fosas nasales, es un hábito poco común, al que se le debería tomar mayor atención, ya que ayuda en la prevención de enfermedades o molestias respiratorias. Así lo explicó el presidente de la Sociedad de Otorrinolaringología de Bolivia, Erwin Rivera, durante la Feria Virtual de Salud y Bienestar “Fexpo Salud”. El especialista incluso aseguró que se trata de una medida recomendada para prevenir el contagio del COVID-19, por el hecho que mantiene la zona libre de bacterias, impurezas y cualquier tipo de residuos contagiosos que existan en los conductos nasales.

El otorrinolaringólogo brindó una charla en el stand del Ministerio de Salud que se instaló en la Feria Virtual de Salud y Bienestar “Fexpo Salud” en donde añadió que estos lavados se deben realizar con regularidad; además destacó que consumir dos a tres litros de agua por día, es muy importante para mitigar infecciones respiratorias.

“Se utiliza 250 mililitros de agua hervida tibia, una cuchara de sal y media cucharilla de bicarbonato de sodio. Se remueve todo esto y con una jeringa de 20 o 25 mililitros irrigar hasta acabar los 250 mililitros en cada sesión de lavado”, explicó.

Por su parte, en una entrevista el médico Fernando Álvarez, explica que, al humectar la cavidad nasal, no sólo se ayuda al cuerpo a combatir correctamente virus y bacterias, sino también evita que las delgadas venas que recubren la superficie de la nariz se debiliten y se rompan, y deriven en sangrado.

“La nariz, además de humedecer y calentar el aire, actúa como mecanismo de defensa del sistema respiratorio, filtrando aquellas partículas nocivas o irritantes que ingresan al inhalar. Esto ayuda a prevenir infecciones y otros malestares”, comenta Álvarez. “Por eso es importante humectar las fosas nasales con solución fisiológica, especialmente en cuadros de congestión nasal o sequedad por el ambiente o rinitis”.

Causas de congestión nasal

  • El clima seco y frío de invierno, es una causa común de las molestias y dificultades respiratorias.
  • Inflamación de los senos nasales, es una condición de la mucosa nasal, causada generalmente por virus o bacterias. Si la congestión nasal es frecuente, puede derivar en sinusitis.
  • La rinitis alérgica, como respuesta a la exposición a polen, esporas de hongos, polvo, o pelo de animal.

¿Qué hacer si la congestión nasal es sólo nocturna? para quienes sufren esta molesta sensación, dos consejos básicos del Dr. Álvarez son evitar la exposición al humo del tabaco y los cambios bruscos de temperatura.

 “Beber mucho líquido ayudar a diluir las secreciones nasales, de forma que la mucosidad sea fácilmente drenada desde la nariz.”, menciona el especialista. “Hacer inhalaciones de vapor de dos a cuatro veces al día, o utilizar sueros fisiológicos de tres a cuatro veces al día, también pueden ayudar”.

El Dr. Álvarez recomienda usar sueros salinos que contengan, dentro de su composición, cloruro de sodio, una sal en concentración fisiológica que sea adecuada en la terapia de niños y adultos, como Rinofrin.

Dato importante para evitar el efecto rebote y secar aún más la nariz

Si bien los descongestivos nasales ayudan a reducir la inflamación causada por alergias, resfríos o la gripe, es importante tomar en cuenta que, en algunos casos, los usuarios se pueden volver menos sensibles al medicamento, por su constante uso, por lo que es posible que necesiten cada vez más suministro, para controlar la sintomatología, y al dejar de usarlo, la congestión empeore.

“Este efecto se conoce como congestión de rebote. Por lo tanto, se aconseja el uso de descongestionantes nasales que en su composición tengan solución fisiológica (cloruro de sodio 0.9%) como Rinofrin”, finaliza el especialista.