FOTO:  Analista Boris Santos Gómez Úzqueda conversa con Alejandro Balcázar, Director Ejecutivo de Santa Cruz Económico.

 

Boris Santos Gómez Úzqueda, analista máster en Administración de Empresas, sobre Eficiencia Energética y nuevos paradigmas de transporte indica que ambos conceptos, unidos a la tecnología, son tendencia en el futuro inmediato de los planes de gobiernos liberales y democráticos comprometidos con el entorno ambiental.

Santa Cruz Económico conversó con Boris Santos Gómez Úzqueda (Twitter: @BorisSGomezU) sobre el futuro del transporte, desde la perspectiva de la energía, principal elemento del negocio de la movilidad. Aquí un resumen de la conversación con el analista:

SCE: ¿Cómo entender el tema del transporte eléctrico, no es muy futurista?

BSGU:Empezar a pensar en el futuro es ahora. Reducir el uso de combustibles fósiles es ahora. Estados modernos y gobiernos liberales democráticos deben enfrentar el reto. Aunque el relato político liberal está algo alicaído, como dice Yuval Noah Harari en sus 21 lecciones para el siglo XXI, y coincido con las amenazas a las que se enfrenta la comunidad global, una de ellas el colapso ecológico, impulsado en gran medida por el abuso de combustibles fósiles, no es menos cierto que podemos confiar en esa disrupción tecnologica, que también indica el autor, para –por ejemplo- impulsar el uso de transporte masivo, público y privado, impulsado por electricidad.

Veamos como vamos: la buena noticia es que en calles de China y europeas circulan más de 1 millón de vehículos eléctricos, en cada zona geográfica y Estados Unidos va cerca de ese cumplir ese hito.

Mucha prensa titula que 2018 “es un buen año para los vehículos eléctricos” (varias marcas, modelos y para bolsillos diferentes, desde el Nissan LeafJaguar I-PaceTeslaAudi e-Tron, etc). Y en Europa sólo por destacar el ejemplo más ruidoso: Noruega sigue liderando el uso/adquisición de eléctricos (market share del 37% del mercado de vehículos).

SCE: ¿Entonces ya hay un buen parque automotor de eléctricos rodando en el mundo, que viene luego, cuál la perspectiva?

BSGU:El uso de eléctricos contribuirá a mejorar condiciones de aire respirable en grandes ciudades latinoamericanas: México, Buenos Aires, Sao Pablo.

Desde la perspectiva energética, vea bien, el uso masivo de vehículos eléctricos nos pondrá en un nuevo dilema que las renovables pueden solucionar: habrán nuevos picos de uso de electricidad que necesariamente debe ser generada, en la transición energética, por la llave maestra del desarrollo de fósiles a renovables que es el gas natural, como ya ratificó el grupo de energía de los países G20. Y obviamente generación eléctrica vía renovables con mayo cuota de participación en el mix de consumo latinoamericano.

Reino Unido y Francia tienen normas que reducirán el uso de venta de gasolina y diésel para el año 2040, de manera que ello estimuló a la investigación y desarrollo de nuevos productos de transporte dirigidos a reducir emisiones. La Unión Europea tiene objetivos de descarbonización muy claros en la reducción de emisiones de vehículos de transporte, sea privados o públicos.

SCE: ¿Cómo incorporar la electricidad al transporte y como tener unidades de transporte accesibles al gran público consumidor?

BSGU:La electricidad va a ser parte del nuevo paradigma del transporte. Llegar a reducir emisiones no sólo pasa por hacer el combustible eficiente, sino por cambiar la matriz de energía de los vehículos: de combustibles fósiles a electricidad. Suena sencillo. Fueron años de investigación y con muchos retos aun por cumplir.

La masificación del vehículo tiene que ver con la capacidad del usuario de adquirir la unidad.

El consumidor debe poder tener la capacidad financiera de no sentir un golpe fuerte en su bolsillo, en todo caso los gobiernos modernos deben incentivar ésta revolución del vehículo eléctrico que además ofrezca: suministro eléctrico permanente, normatividad clara y transparente, incentivos de compra, reducciones de impuestos de importación y de impuestos municipales por lo menos –en América Latina- por los primeros 5 años de la implementación de éste tipo de transporte (sea masivo o privado).

La tecnología mejorará tanto la eficiencia en el desempeño del motor, vía electricidad, versus los motores de fósiles y los tiempos de carga eléctrica de los vehículos de electricidad que ahora están algo largos, sin dejar de lado las infraestructuras accesibles o “puntos” de recarga que necesariamente son inversiones que deberían preverse desde el Estado para estimular a que industrias privadas monten vehículos eléctricos en países de gran parque automotor por reemplazar.

SCE: ¿Cómo va el hemisferio latinoamericano en el tema?

BSGU:Destaco que Costa Rica cuenta ya con una Ley de incentivos y promoción del transporte eléctrico que permite incentivar su uso en el marco de una estrategia de sostenibilidad que busca reducir nivel de emisiones. Esa ley, particularmente, señala interesantes incentivos financieros y acceso al crédito, además que usuarios y productores de vehículos eléctricos pueden ser calificados para exoneración impositiva; de repuestos; exoneración del equipo para el ensamblaje y la producción de vehículos eléctricos; exoneración del impuesto a la propiedad para los vehículos eléctricos; no estarán sujetos a la restricción de circulación vehicular; exoneración del pago de parquímetros y hasta uso de parqueo gratuito. Bien por Costa Rica que según la Agencia Internacional de Energía (dato de 2017) la electricidad de Costa Rica contiene 72 veces menos emisiones de CO2 que el promedio mundial, de manera que por cada litro de combustible fósil importado –porque gasolina, diésel no es producido al interior del país- y que encima se sustituya por un kilovatio proveniente de electricidad vía renovable y de generación nacional, beneficia el ambiente, salud pública y economía del país.

SCE: ¿Al principio de la conversación mencionó una nueva trilogía, cuál es?

BSGU:Volvemos a subrayar que la revolución del vehículo eléctrico, en América Latina, va a ser un suceso siempre y cuando el modelo de negocios cierre positivamente para productores y compradores, siempre y cuando hayan los correspondientes estímulos o incentivos gubernamentales, para impulsar el mercado.

Algunos incentivos estatales que podrían copiarse –y mejorarse- en América Latina: Japón: el gobierno paga la mitad de la diferencia entre el precio del vehículo eléctrico y su equivalente a gasolina; China otorga un bono por 9,600 dólares, Estados Unidos, dependiendo el estado, el propietario de un auto eléctrico puede deducir hasta 7,500 dólares del valor factura.

La nueva trilogía empieza a tener sentido: gas natural y renovables para generación eléctrica, sumados a eficiencia energética en el consumo y cambio de paradigma en la matriz de transporte con vehículos eléctrico