Análisis de Guillermo Barba @memobarba para semanario financiero Santa Cruz Económico. FOTO: Guillermo Barba: licenciado en economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Máster en Economía de la Escuela Austríaca por la Universidad Rey Juan Carlos  (URJC) de Madrid, España. Es un profesional formado además en las teorías de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE, por sus siglas en inglés), fundada por el Prof. Antal Fékete. Fue alumno de prominentes pensadores “austríacos” como Jesús Huerta de Soto, Miguel Angel Alonso, Philipp Bagus y Juan Ramón Rallo. Es un férreo defensor de la libertad individual, de la propiedad privada, los mercados libres y el dinero honesto. Es promotor del patrón oro y de la monetización de la plata.


La tregua entre Estados Unidos y China terminó el pasado 10 de mayo, cuando el presidente Donald Trump ordenó más aranceles a productos del país asiático, por un valor de 200,000 millones de dólares, mientras que China respondió con represalias sobre más de 5,000 productos norteamericanos, aplicándoles tarifas del 5 al 25%.
Así parece que se prolongará el conflicto comercial entre ambas potencias. En este espacio consideramos que Washington y Beijing llegarán inevitablemente a un acuerdo que ponga fin a las tensiones en comercio. ¿Cuándo pasará esto? Es difícil saberlo, puede ser pronto o hasta el siguiente año, pero hay dos factores que pueden influir en la guerra comercial.
El primero es que Trump terminará con su cruzada contra China si los aranceles impactan profundamente en la economía estadounidense y, segundo, si deja de ser un distractor efectivo de los problemas de política interna, indicó CPM Group en una nota para clientes.
“Trump tiene razones políticas internas para crear furor y centrarse en ‘adversarios’ externos. Él jugará con esto mientras funcione para él y su base de partidarios políticos nacionales, y siempre que las guerras comerciales tengan un impacto negativo mínimo en la economía real de los Estados Unidos”, agrega la firma.
No es que no existan problemas de comercio reales entre Estados Unidos y China, estos han existido desde hace décadas, pero no habían merecido tantas quejas y amenazas desde que Donald Trump ganó la presidencia. El mandatario usa estos conflictos a su favor para estrechar lazos con su sector duro de votantes, ha usado las amenazas contra Corea del Norte por su programa armamentístico y a México por una crisis migratoria en la frontera para fortalecer su base de apoyos rumbo a la campaña de 2020.

Por supuesto que cada conflicto alimentado por el mandatario norteamericano tiene consecuencias y la guerra comercial no es la excepción. Uno de los efectos no deseados es que se podría acelerar el deterioro de la hegemonía del dólar como moneda de reserva. Varias economías asiáticas están aumentando sus reservas en yenes y yuanes como una forma de protegerse esta volatilidad, por lo que el billete verde perdería influencia en esta región, de acuerdo con un reporte del Sunday China Morning Post.
A principios de mayo, los diez miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) más China, Japón y Corea del Sur, juntos conocidos como “Asean + 3”, consideraban incluir el yuan y el yen en su esquema de Multilateralización de la Iniciativa de Chiang Mai (CMIM), un marco para arreglos de swaps de monedas múltiples, que cuenta con 240,000 millones de dólares.

“Los líderes de Asean + 3 dijeron que, frente a las amenazas del proteccionismo comercial y la reducción de la demanda externa, debían tomarse medidas concretas para mejorar los procedimientos y los arreglos institucionales del proceso financiero para fomentar la integración regional y el desarrollo sostenible”, indicó el reporte
En otras palabras, buscan depender menos del dólar y del sistema financiero estadounidense. Y este es un movimiento que vemos en muchas partes del mundo, empezando por los bancos centrales, que están reduciendo sus reservas internacionales en esta divisa y prefieren comprar más oro. El trasfondo de la guerra comercial es político, pero puede dejar consecuencias en el mundo financiero y acelerar el rechazo del billete verde.