La guerra de precios entre los países productores, la falta de mercado por las restricciones sanitarias y el poco sitio para almacenar el energético, son un problema enorme para el sector que, sin embargo, ve mejorar el precio del barril de petróleo debido a las tensiones en Oriente Medio, luego de su caída histórica. Según la imagen satelital de Marine Traffic (imagen superior), miles de barcos tanque petroleros (en rojo) y cargueros comerciales (en verde)  están en su mayoría en los puertos, esperando que pase la crisis para reimpulsar la economía mundial

Aunque el precio basado en el petróleo de Texas (WTI) sigue subiendo luego de su caída histórica de principio de semana, (el barril se cotizó hoy en 18 dólares, debido a las tensiones en el Oriente Medio) los problemas con el energético cuyo valor tiene un impacto directo en la economía global están lejos de acabar

Por ejemplo, el problema con el almacenamiento es tan grave como la sobreoferta, el casi nulo mercado y los precios bajos debido a la pandemia del coronavirus.

Así lo explica Pablo Cariddi en una opinión publicada en Internet. “Más allá del exceso de oferta de crudo por la guerra de precios entre países productores dentro y fuera de la OPEP, la caída de la demanda global elevó el nivel de inventarios al punto de ya no contar en el mercado con espacio físico para almacenarlo. Los cargueros petroleros son los grandes beneficiados. La comercialización y el consecuente movimiento de petróleo entre los diferentes productores y consumidores globales requiere de tanques que permitan almacenar y trasladar enormes volúmenes. Una forma de lograrlo es con buques petroleros” escribe Cariddi y agrega que el negocio del transporte y almacenamiento de crudo (y sus derivados) involucra a diversas compañías que alquilan, operan o son dueñas de diferentes tipos de buques petroleros, determinando sus tarifas como consecuencia de un mix entre el tiempo de operación, la capacidad a transportar o la distancia entre puntos de origen y destino de la carga. “Existen diferentes buques petroleros para crudo que permiten almacenar y transportar desde 50.000 barriles (buques costeros) hasta los 3.000.000 (ULCC)”.

El analista agrega que de la misma manera en que quien negociaba contratos futuros de petróleo WTI con vencimiento durante el mes de mayo debía pagar para que no le entreguen el barril físico por falta de espacio para su almacenamiento (WTI trading en zona negativa por privada vez en la historia), los precios de los servicios de almacenamiento para contratos SPOT en los cargueros aumentaron de los $us 30.000 diarios hasta los $us 220.000 diarios en el Golfo de México o $us 250.000 diarios en el sudeste Asiático.

“Suena descabellado, pero no lo es, la realidad actual es que cerca de 20 millones de barriles se encuentran flotando sin rumbo en el mundo por no tener dónde descargar el crudo a falta de demanda”, concluye, y tiene razón.

Basta ver la imagen satelital tomada por Marine Traffic  para notar en rojo los barcos tanques de petróleo y sus derivados, en su mayoría en los puertos a modo de reservorios flotantes, mientras que en verde están los buques de carga comercial, también en su mayoría varados en puertos que por la cuarentena casi global no están operando. Gran parte de la riqueza de las naciones y de inversionistas privados están flotando en algún lugar del océano.

Mientras tanto en Bolivia, un país hidrocarburífero, el Gobierno ya analiza estrategias para hacer frente a la crisis, entre ellas, reactivar la planta de urea de Bulo Bulo el 15 de mayo o transformar el gas en energía, propuestas que el gabinete analizará en los próximos días, según dijo el presidente de YPFB, Herland Soliz, a Unitel. Es más, se analiza seriamente usar el estratégico energético como llave para negociaciones con transnacionales, con el fin de gestar negocios internacionales que, como resultado, generen mejores ingresos con un gas industrializado.

El precio del petróleo mejora (no podía empeorar), pero la sobreoferta sigue y el consumo casi no existe, por lo que las naciones productoras están buscando acuerdos para bajar la producción, porque la actual se vuelve insostenible en su abundancia sin mercados.