Carlos Miranda, exministro del área, José Padilla, exsecretario de la Gobernación de Santa Cruz y Hugo del Granado, exvicepresidente de YPFB expresaron, por separado a un rotativo nacional su preocupación por el tema del gas de Bolivia.

Bolivia con desafíos de aumentar la producción y las reservas de gas en el mediano y largo plazo, si es que busca ingresar con fuerza a mercados de países de la región y continuar con la exportación a Brasil y Argentina. De acuerdo con el exvicepresidente de la estatal YPFB Hugo del Granado, Bolivia tendrá dificultades de alcanzar volúmenes de 60 millones de metros cúbicos día (MMmcd).

La afirmación lo hace en un contexto de presentarse demanda de gas de Brasil de 30 MMmcd, Argentina, en el mejor de los casos 18 MMmcd y el mercado interno alrededor de 13 MMmcd, que sumarían 61 MMmcd.

Afirma que si ese escenario se presenta, el país no podría cumplir, ya que la producción llega a menos de 55 MMmcd, y ante estas condiciones no se puede hablar de ampliar exportaciones a otros países, como Perú o Paraguay. “Bolivia no produce ese volumen, 61 MMmcd”, apuntó.

Como se recuerda se exporta GLP a Paraguay, pero en mínimos volúmenes.

“No hay gas necesario; las reservas bajan, campos en etapa declinante”, sentenció Del Granado al indicar que Bolivia no puede cumplir con las nominaciones de invierno que requiere Argentina, pero sí lo hizo en verano.

BRASIL Y ARGENTINA

Dijo que en la adenda suscrita en febrero con Argentina se aclaró las nominaciones y los volúmenes de exportación, pero con Brasil la situación es diferente, ya que no hay información oficial sobre la conciliación de cuentas sobre volúmenes de exportación.

Recordó que el contrato entre Bolivia y Brasil vence este año, y para ser prolongado o renovado debe ser sujeto previo a conciliación de volúmenes pendientes de los 20 años, y este proceso dará lugar a conocer la deuda que tienen uno u otro país.

“Eso no sucedió, y a la fecha no se conoce el estado de conciliación, y no se puede hablar de una renovación en tanto no se concrete aquello, y tampoco hay comunicación oficial si se estaría negociando nuevos términos nuevas condiciones”, sostuvo Del Granado.

Lamentó que la exportación de gas a Brasil no está siendo llevada con la seriedad del caso. “Hay firmas de acuerdos de intenciones, memorándums, potenciales compradores, empresas privadas, gobernaciones, pero ningún contrato firmado, sólo memorándums de intenciones”, apuntó.

En caso de Argentina, dijo que en la época de invierno Bolivia tendría que enviar entre 16 a 18 MMmcd, pero no se cumple, y los envíos están por debajo de los 16 MMmcd hasta mayo.

MERCADOS

Asimismo, “los anuncios de vender gas al sur de Perú o Paraguay enfrentan problemas de infraestructura, ya que no se cuentan con gasoductos a ambos países, y solo para el segundo, la inversión se estima de 400 millones de dólares; el país no está en condiciones de encarar esos desafíos”, reflexionó.

Sostiene que el país debe aumentar su capacidad de producción para ampliar mercados, de lo contrario las inversiones no serán serias.

Mientras tanto, el exsecretario de Hidrocarburos de la Gobernación de Santa Cruz, José Padilla, dijo que la prioridad del Estado es aumentar las reservas de gas, luego del fracaso de Boyuy, pero inversiones externas.

“Determinante aumentar reservas para justificar cualquier inversión de industrias en la parte petrolera”, afirmó.

ESCENARIO ADVERSO

Por otra parte, el exministro de Hidrocarburos, Carlos Miranda, en un artículo de opinión en un medio local, dijo que en innumerables ocasiones el Gobierno fue advertido de que si para esta época no habíamos descubierto otros campos con reservas adicionales y nuevos pozos, la industria entraría en un periodo difícil.

“Lamentablemente ya hemos comenzado a vivir esos años de malos tiempos que, por lo que está sucediendo y las señales que se reciben, serán varios. Las reservas de gas no se han agotado pero toda nuestra producción es de campos en declinación”.

Por 20 años estuvimos exportando gas natural al máximo de la capacidad de producción de nuestros campos. Ahora todos los campos entraron en declinación, al no contarse con campos nuevos nuestra producción está de bajada. Lo anterior explica, pero no justifica, que YPFB no pudo cumplir el pasado año con el contrato con Petrobras y que ésta, inmisericordemente, nos aplicó una multa de 130 millones de dólares, que han sido rápidamente pagados. Estamos al final de ese contrato (GSA) y no sabemos si se está cerrando. Si no se han hecho modificaciones importantes, que no se han publicitado, este año también es posible que se nos aplique una multa.

El mercado argentino, que es el único que nos queda, influenciado por sus depósitos de Vaca Muerta, está muy esquivo. El contrato ha sido modificado por una adenda que reduce los volúmenes y, sobre todo, elimina la fórmula de cálculo de precios basada en los precios de los derivados del petróleo y, en su lugar, se ha acordado utilizar los del LNG en Argentina.

Con datos de El Diario