Análisis de: Guido Meruvia Gutierrez

Administrador de empresas Twitter: @guidomeruvia

Hace 15 años, el 17 de octubre de 2003, culminaba la etapa violenta del proceso sedicioso y subversivo que había comenzado al día siguiente que Gonzalo Sánchez de Lozada juraba como Presidente Constitucional de la República (6 de octubre de 2002). Muchos pensaron que los conflictos sociales por legítimas reivindicaciones habían sido inadecuadamente administrados con represión de las fuerzas del orden, con el trágico resultado de 58 muertos y más de 200 heridos

Es necesario analizar con la objetividad que nos da el tiempo pasado las causas de la sedición y las consecuencias del derrocamiento del gobierno constitucional del MNR. Para ello es necesario hacer abstracción de las circunstancias del luto de compatriotas en septiembre y octubre de 2003.

Gracias a la capitalización de Yacimientos, Bolivia se convirtió en un ícono en la región en reservas de gas natural con 53 TCF, entre probadas y probables. Luego de asegurar la venta de gas natural a Brasil y Argentina, podíamos embarcarnos a la conquista de los mercados grandes del mundo, México y Estados Unidos, sin que nuestra condición de enclaustramiento sea un óbice para construir un mejor futuro para los bolivianos.

Con esa visión de seguir construyendo país, que en términos comerciales y económicos se integre al mundo sin complejos y sin más ideología que el nacionalismo progresista, se comenzó a gestar el proyecto Pacific LNG de exportación de gas natural para determinar su factibilidad técnica y económica, consultando su exportación por puerto peruano o por puerto chileno. En la región teníamos a Perú con el proyecto Kamisea como nuestra competencia.

Luego de unos años y por los cambios de gobierno se supo que Toledo apoyó efectivamente las movilizaciones en El Alto y La Paz en octubre de 2003, acompañando a dirigentes políticos y sindicales bolivianos en el afán de subvertir el orden constitucional. El exjefe de inteligencia de Colombia afirmó que 46 guerrilleros de las FARC incursionaron en Bolivia en la época. Con el derrocamiento de Goni abortó el proyecto de exportación del gas natural, en cambio el proyecto peruano de Kamisea llegó a culminar al poco tiempo, y coronar exitosamente.

En política hay causalidades y no casualidades, es obvio que en lo económico hubo una relación causa-efecto en el proceso sedicioso y subversivo que derrocó al presidente de los bolivianos que había avizorado el ambicioso proyecto para beneficio del país.

Ayer escuchamos a Evo Morales soliviantando a la población, utilizando el sentimiento de reivindicación marítima bajo la consigna “el gas no se vende por Chile ni a Chile” o el referéndum del presidente en ejercicio Carlos Mesa: “Ni una molécula de gas a Chile”; hoy el régimen de Morales ofrecía nuestro gas a Chile en vísperas del fatal 1 de octubre, día en el que sufrimos la peor derrota jurídica de derecho internacional, diplomática y política de nuestra historia, cuando el Tribunal de La Haya sentenciaba que Chile no tiene ninguna obligación de dialogar con Bolivia sobre una salida al mar.

Una investigación proba, objetiva e imparcial habría confirmado las causas verdaderas del derrocamiento del gobierno legalmente constituido, identificando a los responsables intelectuales y materiales; lamentablemente los decretos de amnistía aprobados por Carlos Mesa a favor de dirigentes político y sindicales, perjudicó averiguar la verdad de los hechos, castigando a los responsables. Paradójicamente condenó a jefes militares de honor por las muertes y heridos; mientras por las calles se pavonean libres los sediciosos de Felipe Quispe, Evo Morales, Wálter Chávez (ciudadano peruano), Braulio Rocha, Jaime Solares, Roberto de la Cruz, Mauricio Cori, Juan Melendres, etcétera.

Los bolivianos que se prestaron a boicotear el proyecto de exportación de gas por tomar el poder traicionaron los sagrados intereses de la patria.