Análisis de periodista Humberto Vacaflor G.


El gobierno anuncia que pagará a la española Repsol, como “costos recuperables”, los 133 millones de dólares que la empresa dice haber invertido en la perforación del pozo Boyuy-X2, aunque no encontró ni gas ni petróleo.

Arabia Saudita e Irak son los grandes beneficiarios de las nuevas sanciones estadounidenses sobre Irán. Los principales compradores del petróleo de Irán son India y China y a pesar del discurso desafiante de China ni siquiera ellos están dispuestos a cerrar las puertas al financiamiento de empresas que trabajan con Estados Unidos. Arabia Saudita e Irak son los únicos en la región con capacidad para cubrir el déficit que deja Irán.

El argumento que usa el ministro Luis Sánchez para explicar este contrasentido es que si bien no se encontró el “mar de gas” que había anunciado el presidente Morales, el pozo ha hecho un gran aporte de la geología universal.

Ahora se sabe, gracias a este aporte, que a una profundidad de 7.963 metros no hay gas, lo que se ha probado en Bolivia, un país que, desinteresadamente tiene este gesto altruista con la ciencia geológica.

Más de cien expertos, dice el ministro, aplaudieron el aporte boliviano y expresaron sinceros agradecimientos por tan costoso gesto de desprendimiento del gobierno de Morales.

Pero, pensándolo bien, quizá convenga a Bolivia, todavía uno de los países más pobres del continente, según dijo esta semana el experto de la ONU Pablo Bohoslavsky, compartir estos gastos con la propia ONU o la academia Sueca, la Unión Universal de Geólogos, o la Geologycal Society de Texas, si existiera, pero no correr con toda la factura. Ya que el gobierno nacional se entiende de maravilla con Irán, otro país petrolero, aunque terrorista, también se le podría pedir que haga un aporte.

Mientras se dilucidan estas cosas, se revela que las petroleras que operan en el país pidieron el año pasado 1.197 millones de dólares en concepto de “costos recuperables”, la figura que se aplicará en el caso de la Repsol y el pozo Boyuy. Para poner esta cifra en contexto, el total de las exportaciones de gas natural de Bolivia a la Argentina durante todo 2017 alcanzó a 1.180 millones de dólares. Lo que pidieron las petroleras en forma de “costos recuperables” equivale al 40 por ciento de todo el gas exportado en 2018.

La figura de los “costos recuperables”, fue creada por el actual gobierno en 2007 después de la llamada “nacionalización”, con lo cual las petroleras quedaron contentas, pues de esta manera reciben más dinero del que recibían de parte de los gobiernos neoliberales.

De todos modos, el gobierno ha sufrido una frustración con este pozo tan profundo y tan caro. Todo estaba listo para que se hicieran los anuncios de un fabuloso descubrimiento, el más grande en décadas, como llegaron a decir Morales y Sánchez, pero el pozo resultó seco. Eso impidió que el tema fuera incluido en la campaña electoral como el mayor éxito petrolero de la historia de Bolivia.

Ahora, esa campaña se verá teñida por las noticias de este pago tan alto por un pozo que resultó seco. En otros países son las empresas las que asumen el riesgo y corren con la factura.

Fuente: El Diario