OPINIÓN DE@BorisSGomezU

Organizar una cumbre de los 20 más ricos del mundo es un logro para cualquier gobierno, más aún si es latinoamericano y más aún si está en crisis económica como Argentina. Luego del populismo de los Kirchner, el país se lava la cara y alcanza acuerdos importantes, por lo menos en el área energética.

Si bien es cierto que en junio los ministros de Energía del G-20 se reunieron, también en Argentina, y ratificaron al gas natural como energético principal para el desarrollo y la transición entre fósiles y renovables, la reciente cita de jefes de Estado y de gobierno del grupo en Buenos Aires estuvo bajo el signo, también, de la energía.

Sin duda, el presidente Mauricio Macri tuvo la buena iniciativa de poner a los 20 más ricos del mundo en Buenos Aires y en conversaciones bilaterales, no tan públicas, generar sinergias en futuras inversiones en gas. Y el reservorio Vaca Muerta es su principal carta de presentación.

La energía nuclear también fue parte del G-20 en lo que respecta a Argentina: planes para la construcción de una central nuclear o adquisición, de parte de Argentina, de una planta nuclear flotante similar al barco Akademik Lomonsov, la primera plataforma del mundo de este tipo que alberga dos reactores nucleares. Eso con Rusia, que además tiene interés y va a invertir en Vaca Muerta.

Con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, la nación sureña  puede ver acuerdos e inversiones en energía con resultados en los próximos años.

Quizá la mejor reunión del líder argentino fue con el presidente de Estados Unidos, cuyas empresas privadas indican un potencial de inversión de hasta 20 millados de dólares anuales en energías convencionales (léase bien: petróleo y gas) y no convencionales (léase fracking, aunque les duela a los naziambientalistas), energía eléctrica y renovables.

Buenos Aires se puso el target de lograr 140 millardos de dólares de inversión estadounidense para 2030. Todo ello como corolario a una muy bien preparada gira del secretario de Energía argentino por Estados Unidos como previo evento al G-20.

De momento, parece, que el G-20 le salió 100% a Argentina que supo manejar con cuidado sus relaciones para salir de la crisis económica heredada del populismo.