> El Fondo Monetario Internacional señaló que el 70 por ciento de la economía mundial se contraerá. El tema comercial pasa por una difícil situación debido a las tensiones entre Estados Unidos y China


En sus nuevas perspectivas económicas de crecimiento, el Fondo Monetario Internacional (FMI) bajó la estimación de crecimiento para Bolivia para este 2019, de 4,2 por ciento a 4 por ciento, mientras que para el 2020 reduce a 3,8 por ciento, debido al entorno internacional adverso.

El organismo internacional, al finalizar la pasada gestión, elevó la proyección económica para 2018 de 4,3 a 4,5 por ciento, y para este 2019 mantuvo un 4,2 por ciento, sin embargo en su reciente informe “Perspectivas de la economía mundial”, que presentó ayer por la mañana, el FMI proyecta un crecimiento económico del 4,0 % para Bolivia en 2019 y 3,9 % para 2020.

Esa proyección destaca el Ministerio de economía y Finanzas al indicar que está muy por encima del anotado en la región de América del Sur, que tendrá un crecimiento de 1,1% y 2,4 % durante el período señalado.

De acuerdo con las proyecciones del organismo internacional, Perú tendrá el segundo crecimiento con 3,9 %, seguido de Paraguay con 3,5 %, Colombia con 3,5 %, y Chile con 3,4%, entre las principales economías con mayor expansión en 2019.

El FMI señaló que la debilidad dela economía mundial persistirá en el primer semestre de 2019, en la nueva edición de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés), y proyecta una contracción del crecimiento en 2019 para 70 % de la economía mundial.

El crecimiento mundial disminuyó a 3,6 % en 2018 y continuaría esa trayectoria para ubicarse en 3,3 % en 2019. La revisión a la baja del crecimiento, de 0,2 puntos porcentuales para 2019 frente a la proyección de enero, también es generalizada. Refleja revisiones negativas de varias economías grandes, como la zona del euro, América Latina, Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá y Australia, sostuvo.

El Banco Mundial también fijó una estimación de crecimiento para Bolivia de 4 por ciento para la presente gestión, y redujo para el 2020 a menos de 4 por ciento, y el FMI también bajó su previsión para la próxima gestión a 3,9 por ciento.

Hace un año, la actividad económica estaba acelerándose en casi todas las regiones del mundo y el crecimiento de la economía mundial estaba proyectado en 3,9 % en 2018 y 2019.

“Mucho ha cambiado desde entonces: la escalada de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, las tensiones macroeconómicas en Argentina y Turquía, los trastornos en la industria automotriz en Alemania, el endurecimiento de las políticas de crédito en China, y la contracción de las condiciones financieras ocurrida en paralelo a la normalización de la política monetaria de las economías avanzadas más grandes, han contribuido a un significativo debilitamiento de la expansión mundial, sobre todo en el segundo semestre de 2018”, explicó el FMI.

Como prevemos que esa debilidad persista en el primer semestre de 2019, en Perspectivas de la economía mundial, se proyecta una contracción del crecimiento en 2019 para 70% de la economía mundial.

El crecimiento mundial, que rozó un máximo de 4 % en 2017, disminuyó a 3,6 % en 2018 y continuaría esa trayectoria para ubicarse en 3,3 % en 2019. Si bien una expansión mundial de 3,3 % no deja de ser razonable, las perspectivas que enfrentan muchos países son muy duras, marcadas por una considerable incertidumbre a corto plazo, especialmente a medida que las tasas de crecimiento de las economías avanzadas converjan hacia un modesto potencial a largo plazo.

RIESGOS PARA EL CRECIMIENTO MUNDIAL

Aunque la economía mundial continúa expandiéndose a una tasa razonable y las proyecciones de base no contemplan una recesión mundial, existen numerosos riesgos a la baja. Las tensiones a las que se encuentra sometida la política comercial internacional podrían estallar nuevamente y repercutir en otros ámbitos, como la industria automotriz, produciendo graves trastornos en las cadenas de suministro internacionales.

En economías de importancia sistémica, como la zona del euro y China, el crecimiento podría sorprender a la baja; por su parte, los riesgos en torno al Brexit continúan siendo agudos. Una decaída del ánimo de los mercados podría endurecer rápidamente las condiciones de financiamiento en un entorno marcado por un fuerte endeudamiento de los sectores público y privado en muchos países, incluido el círculo vicioso entre los entes soberanos y el sector bancario.

Fuente: El Diario