La fuga de amoniaco de la planta de fertilizantes que opera en Bulo Bulo, Cochabamba, ha puesto en alerta a expertos, quienes formularon recomendaciones y lanzaron la hipótesis en sentido de que se trataría de “errores humanos” y de la tecnología que no domina la japonesa Samsung. Estas opiniones surgieron ante la falta de transparencia de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) sobre las causas y las consecuencias de este grave incidente, el mismo que fue minimizado por sus autoridades.

Según Núñez Sánchez, el riesgo real no sería ambiental sino de seguridad. Explicó en su cuenta de Facebook que el amoniaco, como sustancia tóxica, produce en las personas quemaduras químicas por contacto y puede llegar a producir edema pulmonar por inhalación y en caso que se produjera una exposición extrema puede incluso ser mortal.

“Si bien (el amoniaco) es más liviano que el aire, en fugas actúa como aerosol y se queda a niveles inferiores. Suponiendo el caso de una potencial liberación de la Planta YPFB-Bulo-Bulo, las personas de la planta estarían expuestas a concentraciones por encima del IDLH (inmediatamente peligroso para la vida y salud) y en caso de ser de 500 PPM probablemente mueran si no tienen la protección respiratoria adecuada.

Saúl Escalera, ex gerente de Industrialización de YPFB, dijo que por inexplicables razones políticas el ex presidente de la estatal petrolera Carlos Villegas optó por modificar el proyecto de la planta formulado en 2008 y entregó el mismo a la coreana Samsung, siendo que no era titular de los derechos de la tecnología y por consiguiente del funcionamiento de la planta de fertilizantes que está hoy a su cargo.

Añadió, asimismo, que YPFB tendrá que contratar a los titulares de la tecnología, la KBR de Estados Unidos y Toyo de Japón, dueñas de la misma, para resolver el problema presentado hace 15 días en razón a las motivaciones expuestas. Como se conoce, la planta se encontraba paralizada mucho tiempo antes del incidente, sobre lo cual campesinos y pobladores de las cercanías denunciaron en los últimos días la mortandad de peces y animales, de acuerdo a testimonios recogidos en vídeos que se divulgaron por la prensa.

Por otro lado, el experto, Carlos Miranda, en su columna de opinión publicada ayer por un diario local, dijo que, el Chapare es un suelo muy fértil, pero la zona donde se instaló el proyecto de Urea “no acepta el peso de grandes edificaciones”, por lo que sería geológicamente inestable. Hasta la fecha, la planta ha tenido grandes paros, agregó Miranda, quien reprochó al Gobierno la obstinación de haber ejecutado el proyecto de industrialización del gas natural en la zona menos indicada del país.

Diego Carriles, Jefe de la planta, señaló en un vídeo difundido por un matutino cruceño, que en el curso de agua del río Ichoa se estableció que las concentraciones de amoniaco están por debajo de 4 partes por millón (ppm) y que se encuentra dentro de las normas ambientales, como resulta de las mediciones que efectuó. YPFB informó que no se recibieron denuncias sobre la mortandad de animales y minimizó el incidente.

IMPACTO AMBIENTAL

Nuñez Sánchez explicó que el impacto para la comunidad se explicaría, porque el gas se mezclaría con el aire y el viento se encargaría de llevarlo a los distritos más cercanos cerca a esta planta, generando daños y malestares por la dilución del compuesto. “En el peor de los casos, los efectos para las personas se sentirían a 4.3 Km en dirección del viento (La guía de Respuesta a Emergencias sugiere un aislamiento de 300 metros y una condición de protección a la comunidad de 1.7 Km – día a 4.3 Km –noche).

Según dijo Nuñez Sánchez hasta el presente sólo se habló del riesgo secundario de toxicidad, el mal menor. Pero puntualizó que el riesgo principal de la inflamabilidad de este compuesto genera atmósferas explosivas destructivas, con potencial destructor bastante amplio. Ahí está el riesgo real. Generalmente, las fugas se transforman en incendios y los incendios en explosiones devastadoras, arrasando todo a su paso, advirtió.

DATOS

– La inversión llegó a 953 millones de dólares.

– Samsung compró tecnología de KBR de Estados Unidos y Toyo de Japón.

– Carlos Villegas, presidente de YPFB en 2009, adjudicó a la coreana Samsung la ejecución del proyecto.

– Comenzó a operar en septiembre de 2017.

– El financiamiento estuvo destinado a la formulación de ingeniería, procura, construcción, gasoducto de interconexión, acceso vial y fiscalización.

fuente: El Diario