Foto: el exdelegado de la Capitalización de Hidrocarburos del gobierno de Carlos Mesa, Francesco Zaratti.
Foto: UCB

Según la exautoridad de hidrocarburos Francesco Zaratti, la obtención de un gas con ausencia de líquidos, desde un punto de vista económico, “es una mala noticia, como tener leche sin crema”. “El gas eventualmente extraído, si bien podría mejorar el nivel de reservas de gas, no contribuirá a paliar la escasez de líquidos (y derivados) que sufre el país y que ha obligado al Gobierno a incrementar las importaciones de gasolina y diluir la gasolina con alcohol, comercializando la nueva gasolina Súper etanol”, explicó.

Zaratti dijo que en Boyui X2 aún no se descubrió nada, pues el récord de profundidad (7.860 metros) no aporta a las reservas.

Por su parte, el analista y exministro de hidrocarburos Mauricio Medinaceli coincide en que hay una incidencia económica negativa a partir de la producción de gas con menor cantidad de líquidos.Subirán las importaciones de gasolina y, por ello, el subsidio a dicho carburante. Adicionalmente, no se reciben impuestos y regalías por la producción de petróleo”, dijo.

Añadió que a menor producción de líquidos hay menor producción de gasolina y gas licuado de petróleo (GLP), por lo que el hecho de contar con un pozo que produzca gas con limitadas cantidades de líquidos “no es totalmente positivo”.

ES NECESARIO ESPERAR PRUEBAS

El exsecretario de Energía e Hidrocarburos de Gobernación de Santa Cruz, José Padilla Rojas, señaló que es necesario esperar los resultados de las pruebas de producción del pozo Boyui X2 para conocer con exactitud el rendimiento, así como los elementos que alberga.

En la prueba vamos a saber cuánto de gas tenemos y cuánto de líquidos tenemos, porque con los perfiles geológicos y con la perforación todavía no tenemos la seguridad de cuál va a ser el comportamiento del pozo”, agregó.

No obstante, Padilla dijo que es importante contar con pozos que alberguen gas y líquidos, ya que la presencia de este segundo elemento permitiría enfrentar el déficit (de gasolina y diésel) que hay en Bolivia.

Fuente: Los Tiempos