Santa Cruz Economico converso con Jorge Horacio Rodríguez Grossi, economista, académico, investigador y político democratacristiano chileno. Fue ministro de Economía, Fomento y Turismo entre 2017 y 2018. Anteriormente se desempeñó como ministro de Estado durante el Gobierno del presidente Ricardo Lagos y como presidente del Banco del Estado

¿Qué debe hacer América Latina para ingresar en la ola de cambios tecnológicos, en la denominada disrupción tecnológica que señalan autores como José Cordeiro y Yuval Harari y ser competitivas?

Los cambios tecnológicos, en el presente, son provocados por esfuerzos científico-industriales completamente encadenados con el mercado.  Es decir, mientras en el pasado los cambios tecnológicos eran escasos y de lento impacto, amén de representar iniciativas más difíciles de financiar, en la actualidad hay fuertes inversiones promoviendo la innovación y los inventos porque se reconoce en ellos un fuertísimo impacto potencial en la productividad y rentabilidad.   Hoy se compite por inventar vacunas, remedios, avances en las comunicaciones, en la producción de energía, etc.  Entonces hoy la innovación es una industria y como “actitud y comportamiento” es algo deseable de practicar en todos los procesos de valor en que participamos: educación, producción, participación política, etc.  Por lo tanto es claro que acceder a esta revolución de revoluciones tecnológica (mucho más potente que la Revolución Industrial), es algo extremadamente necesario y positivo.  ¿Cómo hacerlo?   Primero, más y mejor educación a niños, jóvenes y trabajadores.   Por mejor educación entiendo más calidad, pero también, desarrollar la capacidad de reflexión en los estudiantes porque la innovación se basa en cambiar lo previo mejorándolo (destrucción creativa).   Segundo, comprando tecnología dado que es un producto que se vende.  Tercero, abriendo la economía a la competencia externa porque la competencia es un enorme estímulo a la innovación.  Además, la inversión externa trae tecnología no solo dura sino que, también, blanda a través de mejoras en la administración de las empresas.  Cuarto, fomentando el trabajo conjunto de universidades y empresas para desarrollar tecnología innovadora.

¿Qué deben hacer los estados y gobiernos democrático-liberales para estimular la economía de los países de América Latina?

La economía en todas partes del mundo depende de las políticas económicas, pero también, de la calidad de las instituciones judiciales, políticas, del comportamiento del Banco Central, etc., y de la estabilidad de las reglas del juego.   Cuando estos elementos trabajan mal, hay poco interés por invertir lo que daña el crecimiento, el empleo, y potencia la pobreza.  Al revés, si las políticas económicas son ordenadoras de la economía (inflación controlada, equilibrio fiscal, eficiencia en administración pública, etc.) y las instituciones son confiables, las economías crecen.   Decirlo es fácil.   Lograrlo implica un esfuerzo político mayúsculo porque en democracia los gobiernos cambian y el desafío es cómo logramos que esos cambios políticos sean compatibles con políticas de largo plazo que den estabilidad a un país y a su economía.    ¿Cómo construir un consenso político amplio que admita cambios políticos, pero que asegure una estabilidad básica en los elementos que se requieren para que lleguen inversiones de largo plazo al país?  Este es el principal desafío: consensos políticos para que la economía crezca y el país se desarrolle.

¿Cómo conciliar globalización con posturas nacionales de protección de productores locales en éstas economías de escala altamente competitivas?

Fácil no es.  Si súbitamente quiero entrar a competir con el campeón mundial de box seguramente me van a pegar muy fuerte.  Se necesitará una estrategia de apertura paulatina cuyo horizonte de tiempo sin dudas superará la duración de un gobierno.  Por eso se requiere consenso político amplio para que la estrategia logre consumarse.  Ese camino debería ser acompañado con políticas pro-emprendimiento para ir potenciando las iniciativas económicas locales y, eventualmente, con pactos de libre comercio parciales con economías con las que competir no sea un suicidio en el corto plazo.  Pero cuidado con no respetar la estrategia una vez decidida.   Hay que recordar que la confianza en un país es clave para fomentar la inversión y si se pierde, habrá consecuencias negativas.

¿Cómo mira a Bolivia como eje articulador de la oferta eléctrica suramericana, dado que ud. fue gerente de una compañía eléctrica, en el posible suministro boliviano de electricidad, vía Gas Natural, a países limítrofes?

La autosuficiencia en la producción de energía eléctrica es una de las características que considero estratégicas para países como Chile.  No opino igual respecto de los insumos para producir electricidad. ¿Por qué?   Pues, porque, por ejemplo, si se está importando gas o petróleo de un vecino y ello se interrumpe (por la razón que sea), es perfectamente posible sustituir el abastecimiento importando de otro lugar (GNL, petróleo, carbón).  En cambio, si una porción importante de la electricidad proviene de un país vecino y ella se interrumpe, cómo reemplazarla antes de un par de años.  Habría que tener muchas plantas eléctricas inactivas de reemplazo lo que resultaría carísimo.   Los sistema eléctricos mantienen capacidad de reemplazo, pero ella se relaciona con una probabilidad de fallas técnicas y se paga incluyendo ese costo en el precio final.   Si la probabilidad de interrupción va más allá de lo meramente técnico, estamos frente a un costo indeterminado imposible de asumir.  Este es otro ejemplo de cómo la confianza influye en la economía.

¿Porqué el fracaso del socialismo autoritario en el manejo de la economía, del populismo y de las corrientes de ultra izquierda como el caso Venezuela, Bolivia, Cuba?

Pienso que actualmente hay claridad entre los economistas que políticas populistas llevan a desastres económicos perfectamente predecibles.   Está lleno de ejemplos en la historia del siglo XX y del actual.    Nada es gratis es la frase más repetida entre los economistas.  Por eso es que cuando alguna autoridad implementa una política que lleva “regalos”, por ejemplo precios fijos bajo una situación de inflación, todos sabemos que ello terminará con un mercado sin inversiones, deprimido y con sinceramiento de precios muy dolorosos para la población.   Estoy convencido que el actual avance en el conocimiento económico permite diseñar políticas económicas y sociales compatibles con una sana administración de la economía.   También creo que no hay milagros económicos y que los éxitos cuesta mucho conseguirlos y mantenerlos.

¿Cuál el secreto de Chile para crecer a un ritmo superior en América Latina y ser líder en la industria tecnológica?

Lo que ha logrado Chile es fruto de mantener buenas instituciones judiciales, políticas y económicas (Banco Central autónomo, por ejemplo), un consenso político amplio sobre economía abierta que posibilita un alto grado de competitividad de las empresas y trabajadores, y políticas de austeridad fiscal muy estrictas.   A la par, ha desarrollado políticas sociales, en general, eficientes y redistributivas junto con la apertura al sector privado de muchas áreas antaño reservadas a la inversión estatal.  Por ejemplo, las concesiones en infraestructura.  Esto ha permitido que el Estado invierta en infraestructura secundaria y rural al quedar liberado de invertir en infraestructura de alta demanda.     Los cambios de gobierno obviamente han significado variaciones en los énfasis de cada gobernante, pero Chile exhibe alta estabilidad en sus políticas y eso da mucha confianza a inversionistas de largo plazo.  En cuanto a lo tecnológico, se ha masificado la educación en todos los niveles y, aunque no hay satisfacción aún por los avances logrados en cuanto a calidad, no cabe dudas que nuestros habitantes son más educados y eso permite recibir mejor los avances tecnológicos e, incluso, pasar a ser actores relevantes en algunos campos.

¿Cómo podría estimular el gobierno de Chile a que Chile se integre mucho más a sus vecinos de Bolivia y Perú desde la perspectiva de Tri-economías ?

La economía chilena está casi totalmente abierta.   En ese contexto abrirnos más es bienvenido, pero quizás no quede mucho más espacio que liberar por nuestra parte.

¿Cuál el principal reto de los latinoamericanos en economía para 2019?

Creo que vamos a enfrentar una alta volatilidad en los términos de intercambio y, eventualmente, una desaceleración económica mundial por la estrategia de EEUU frente a China y la respuesta de ésta a EEUU.    Eso obligará a ser más rigurosos en las políticas económicas para no generar problemas fiscales que nos golpeen negativamente en el futuro.  Tenemos que tener mucho cuidado con los populismos.