En el siglo XXI la hipercomunicación lo atrevesó todo alterando estilos de vida, además de formas de ver y enfrentar al mundo.

El emprendedor del siglo XXI inicia su proceso con una oportunidad que no necesariamente significa una idea muy trabajada. Es más arriesgado. Ha ampliado su mente y se atreve a mucho más que sus antepasados. Para ellos, una gran oportunidad se puede hallar en la demanda del mercado: por el valor agrega- do del producto o servicio, por el tamaño, por el potencial de crecimiento, por las plazas de pago, por la robustez del mercado o por la brecha tecnológica, entre algunos ejes.

La llegada de las nuevas tecnologías ha llevado a que constantemente se creen nuevos empleos

en áreas relacionadas a los pro- gramas informáticos, las aplicaciones, redes sociales, interacción directa o remota con usuarios, la recopilación de información de los consumidores, el marketing digital e incluso los robots que escriben noticias.

Antes del año 2000 no hubiésemos imaginado que los blogger, podrían generar un importante ingreso económico. Que tendríamos desarrolladores de aplicaciones de 15 años comenzando fortunas con un simple juego para celulares. Que los youtubers no sólo ganarían fama al viajar por el mundo y transmitir su experiencia por web, sino que también generarían importantes sumas de dinero.

El mundo cambia de la mano de los jóvenes y la tecnología.