Análisis de Guillermo Barba @memobarba para semanario financiero Santa Cruz Económico. FOTO: Guillermo Barba: licenciado en economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Máster en Economía de la Escuela Austríaca por la Universidad Rey Juan Carlos  (URJC) de Madrid, España. Es un profesional formado además en las teorías de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE, por sus siglas en inglés), fundada por el Prof. Antal Fékete. Fue alumno de prominentes pensadores “austríacos” como Jesús Huerta de Soto, Miguel Angel Alonso, Philipp Bagus y Juan Ramón Rallo. Es un férreo defensor de la libertad individual, de la propiedad privada, los mercados libres y el dinero honesto. Es promotor del patrón oro y de la monetización de la plata.

Nuestro amigo inversor Simon Black, autor del blog Sovereign Man, escribió el pasado 14 de enero que hay (por si a alguien le quedara duda) una poderosa razón para comprar oro: las compañías mineras están invirtiendo MENOS en exploración de nuevos yacimientos, y pronto el rey de los metales empezará a “escasear”, al menos, en lo que se refiere a su extracción.
Parte del motivo del declive en la exploración, explica Black, ha sido el estancamiento del precio del oro y, en general, el desinterés de los inversores en este sector de la minería. El precio del metal áureo se encuentra por debajo de los 1,290 dólares por onza troy y no ha podido alcanzar sus máximos de septiembre 2011. Su récord histórico, en ese entonces, fue de 1,923.70 dólares la oz.
“Para lidiar con los tiempos difíciles, los mineros recortaron sus presupuestos de exploración. Eso significa que cuando la demanda de oro repunte nuevamente (lo que creo que estamos empezando a ver ahora), no habrá suficiente suministro de oro” minero.
El afamado inversionista dice que de no ha habido nuevos grandes descubrimientos de oro en los últimos años y, para probarlo, cita a Pierre Lassonde, el multimillonario fundador del gigante de inversiones en oro Franco-Nevada y ex director de Newmont Mining, quien dice que en las décadas de los 70, 80 y 90, la industria encontró al menos un depósito de oro de más de 50 millones de onzas, al menos diez depósitos de más de 30 millones de onzas e innumerables depósitos de 5 a 10 millones de onzas. .
“Pero si nos fijamos en los últimos 15 años, no encontramos un depósito de 50 millones de onzas, ningún depósito de 30 millones de onzas y solo unos pocos depósitos de 15 millones de onzas.”

Por otra parte, el presidente de Goldcorp, Ian Telfer, dice que la producción de oro está en su pico y no hará más que bajar.
Por eso, las mineras se ven presionadas a incrementar su producción y entregar rentabilidad a sus accionistas. Por ahora, han empezado a comprarse unas a otras. Precisamente la semana pasada Newmont Mining anunció la adquisición de Goldcorp por 10,000 millones de dólares.
El año pasado hubo acuerdos de compra similares. En septiembre, Barrick Gold compró Randgold Resources por 6,000 millones de dólares.
Todos estos movimientos, dice Simon Black, deberían ser bastante favorables para los precios del oro a largo plazo, y coincidimos con él. Si recordamos que China y otras economías siguen acumulando oro, habrá menos metal disponible en el mercado y las presiones sobre su precio se verán al alza.

Siempre que se hable de “escasez” de oro deberá entenderse en sentido figurado, pues en realidad NUNCA habrá escasez real del metal.
De hecho, en términos de su razón inventarios (stocks)/producción, es la más abundante de TODAS las materias primas existentes.
Prácticamente cada gramo de oro que se extrae de la Tierra pasa a acumularse como moneda, medalla, joyería, barra o lingote.
No obstante, la afirmación de escasez de Black no es incorrecta. De hecho, como le hemos reportado a lo largo de casi 10 años, el oro en efecto ha “escaseado” de manera intermitente en el mercado físico. La próxima semana volveremos a explicar, cómo se evidencia esa escasez en el mercado de futuros, y la señal de advertencia que eso significa.