El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) expresó, este martes, su rechazo las acciones legales planteadas para anular el uso de la agrobiotecnología en la producción nacional y advirtió que si estos recursos prosperan se pueden perder al menos 100.000 empleos con un impacto sobre un millón de personas.

La entidad que aglutina al sector privado exportador boliviano señala que durante las dos últimas décadas los ingresos para Estado por la exportación de 34 millones de toneladas de soya y otros granos ascienden a $us 13.000 millones.

“Advertimos que la salud de la economía está en peligro, no solo por la pandemia del COVID-19 que ha destruido más de 430.000 empleos en el país, sino que -de no tomarse políticas valientes e inteligentes para impedir que la recesión vaya más allá del 2020- mucha gente volverá a ser pobre” señaló el presidente del IBCE, Pedro Colanzi.

Este documento respalda la postura de los empresarios del sector agroindustrial que rechazan la Acción Popular planteada por activistas de la Asamblea por los Bosques y la Vida (ABV) objetando la Ley 1098/2018 sobre el uso de adictivos de origen vegetal.

El recurso legal alude también a los decretos 3874/2019 acerca de la producción agrícola para la producción de biodiesel y al Nº 4232/ 2020 que dispone analizar un procedimiento abreviado para el uso de biotecnología.

A decir de los exportadores, perturbar la sana coexistencia entre los distintos modos de producción, genera zozobra sobre la posibilidad de generar más de un millón de empleos a mediano plazo con el apoyo de la agrobiotecnología, en los departamentos de Tarija, Beni y Santa Cruz.

“Esta maquinación de organizaciones radicales, que rechazan la pacífica coexistencia de diferentes modos de producción coarta la posibilidad de un mayor desarrollo agropecuario y pone en vilo el exitoso modelo productivo cruceño; además, abre la posibilidad de un retroceso en la producción de soya y cultivos de rotación como trigo, maíz, sorgo y girasol, así también la producción de carnes y lácteos”, advierte el IBCE.

En esta línea, pone en duda la “romántica idea de cultivar un huerto para producir su propio alimento” frente a las potencialidades de la agroindustria a gran escala que le ha permitido superar la extrema pobreza en varias regiones del país.

“¿Sacará eso de la extrema pobreza a la gente? ¿No es aquello un calco de la agricultura de subsistencia del Altiplano, desde donde tantos pobres vienen a Santa Cruz a probar suerte?”, cuestionan el documento difundido por Colanzi.

El manifiesto del IBCE, asimismo, plantea el empeño del empresariado agrícola para mejorar la producción de alimentos sanos, en forma amigable con el medioambiente y sin comprometer la biodiversidad.

 

Fuente: ABI