A raíz de la potencial pandemia según la OMS, China cierra industrias como medida de prevención y baja la compra materias primas al mundo. 

No deja de ser paradójico que la extraña enfermedad surgida de un mercado público en China no sólo amenace la salud humana, sino también la salud del mercado a escala mundial si se toma en cuenta que para muchos países el gigante asiático ya es más importante en términos comerciales que Estados Unidos o la Unión Europea. 

Varios países, entre los que se cuenta China,  están tomando precauciones para evitar más contagios. Cierran fábricas, empresas, comercios, limitando en lo posible el contacto humano y por tanto la producción, la compra, la venta. ¿El objetivo?. Que el brote disminuya en los próximos meses.

A este paso, si el coronavirus se convierte en una pandemia para la salud humana como teme la OMS, también puede convertirse en una pandemia para la economía del mundo. 

Los expertos señalan que los países latinoamericanos como Chile, Brasil o Perú encabezan la lista de naciones que mantienen una relación comercial muy estrecha con China, que en los últimos días se ha visto obligada a cerrar varias plantas de producción como medida preventiva. Las fábricas cerradas ya no compran materias primas, evento mediante el cual China impacta en la economía del mundo. 

Analistas económicos que siguen muy de cerca el comportamiento de los mercados chinos a raíz de esta grave crisis, señalan que el crecimiento económico en China se verá afectado en un 0.5%. Sin embargo, un estudio de Bloomberg es mucho más pesimista y revela que la proyección del crecimiento económico en China disminuirá del 6% al 4.5%, lo que supone la mayor reducción desde 1992.

En este escenario, sólo toca esperar que el virus más letal de los últimos tiempos sea controlado lo antes posible para normalizar la salud de las personas y la del mercado, el de Wuhan, donde surgió la enfermedad; y el del mundo, al que hoy amenaza.