Hoy es unánimemente admitida la importancia de la empresa familiar y su rol como un auténtico motor de las economías, tanto en los países desarrollados como aquellos en vías de desarrollo, por lo que es   completamente comprensible el gran interés que surge sobre los problemas que les afectan, así como las posibles soluciones a los mismos, y de esta forma preservar un elemento tan importante para las economías nacionales.

Y se entiende que la preocupación sea tan notable debido a que se evidencia que sólo un tercio de las empresas familiares llegan a la segunda generación y, de ellas, sólo la mitad a la tercera generación, cifras que son preocupantes por sus efectos adversos en las economías; de ahí que las empresas familiares tengan un alto riesgo de desaparecer.

De lo anterior puede advertirse que uno de los principales retos que enfrentan las empresas familiares es la sucesión que permita asegurar la continuidad del negocio.

En este sentido, a fin de sortear este reto, las empresas familiares deberán planificar la sucesión regulando transversalmente los 3 niveles que conforman la empresa familiar: (i) la familia, (ii) la empresa y (iii) la propiedad.

Resulta también importante definir el momento en el cual debería iniciarse la planificación de la sucesión, sin embargo, esto dependerá de cada núcleo familiar, empero, en la medida en la que se inicie cuanto antes la planificación, mayores serán las probabilidades del éxito.

Ya sea como consecuencia del plan de sucesión o por la propia dinámica del negocio familiar, es posible que surjan un sinnúmero de conflictos al interior de la empresa, lo que es altamente recomendable celebrar un protocolo familiar que regule las relaciones profesionales y económicas entre la familia y la empresa, teniendo como fin último asegurar la continuidad de esta sin perjudicar la conveniencia familiar.

Este protocolo debe celebrarse ex ante la presencia de un conflicto al interior de la empresa familiar y no así ex post, ya que el objetivo de estos protocolos no pretende eliminar o desaparecer un conflicto, sino identificarlos e intervenirlos de forma adecuada, en otras palabras, se presenta como un instrumento de prevención de conflictos al interior del negocio familiar.

Sin duda, la continuidad de la empresa familiar es uno de los retos más relevantes que debe enfrentar este tipo de estructuras negociales, pues enfrentan aspectos muy sensibles y emocionales que necesariamente deben ser sorteados con la finalidad de mantener la unidad de la familia y la continuidad del negocio.

Desde luego, en Bolivia este tipo de estructuras no tuvieron tanta importancia en los estudios e investigaciones, a diferencia de lo que sucede a nivel mundial donde la empresa familiar es objeto de importantes tratados doctrinales e investigaciones, máxime por su gran importancia en las economías.

Finalmente, debemos poner nuestro foco de atención a las empresas nacionales y brindarles un adecuado tratamiento y asesoramiento legal, debido a su gran importancia en la sociedad y economía, con la finalidad de preservar su continuidad y mantenimiento en el tiempo.

Por Andrés Ríos