Foto: economista Germán Molina

Mientras el Gobierno anuncia un crecimiento similar al 2018, 4,7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), el contexto económico mundial muestra una desaceleración y una incertidumbre sobre la estabilización de los precios de las materias primas, economistas del país observan un crecimiento con alto endeudamiento así como una expansión del gasto, y más en una etapa electoral, que se presenta en esta gestión.

Economistas, como José Gabriel Espinoza, Ernesto Bernal así, en su momento, José Luis Evia, observaron el crecimiento del PIB con endeudamiento, y aseguraron que no era sostenible en el tiempo.

De acuerdo con datos del Banco Central de Bolivia (BCB), la deuda externa al 30 noviembre de 2018, de mediano y largo plazo, alcanzó a 9.944,9 millones de dólares, y en porcentaje del PIB representó el 24,4 %, muy por debajo del límite internacional de 50 % definido por la CAN. Los desembolsos alcanzaron a 896,6 millones de dólares y fueron destinados a la ejecución de importantes proyectos que contribuyen al desarrollo económico y social del país.

En ese contexto, el economista Germán Molina Cruz, en un artículo que explica las luces y sombras de las tres gestiones de Gobierno, explica que hay más sombras que luces, y que la situación económica del país enfrenta a un contexto adverso de las materias primas.

Molina explica que durante tres períodos presidenciales continuos del presidente Morales (2006-2019) y trece años de gestión envió a la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) catorce proyectos del Presupuesto General del Estado (PGE) anuales, de los cuales los primeros ocho años (2006-2013) fueron de un superávit fiscal acumulado de 14,5 por ciento respecto al PIB, y los siguientes seis años (2014-2019) un déficit fiscal acumulado de 40,0 por ciento respecto al PIB, es decir en seis años desahorramos todo los acumulado en ocho años y adicionalmente gastamos más acumuladamente un 25,5 por ciento respecto al PIB.

A esa situación adversa, Espinoza plantea un escenario complicado para el gas boliviano, debido a los anuncios de Brasil y Argentina, de bajar los volúmenes de compra, y por consiguiente reducir los ingresos y posiblemente incrementar los desequilibrios comerciales.

Pero también la Fundación Milenio advierte un año de incertidumbre debido a las elecciones generales, que se desarrollará en octubre de la presente gestión, y un preámbulo serán las primarias.

MODELO

El Modelo de Economía Social Comunitaria Productiva (Mescp) busca la generación de excedentes económicos por los sectores público y privado, y el Estado los confisca y redistribuye en sectores de ingresos bajos que tiene redito político y elevado costo económico, no sostenible a largo plazo, porque requiere beneficiarse de un contexto externo favorable indefinidamente, como fuente de financiamiento extraordinaria importante y que los empresarios aumenten sus inversiones sin incentivos, condiciones que no son reales, señala Molina en “luces y sombras de 3 períodos presidenciales y trece años continuos del presidente evo morales y perspectivas del modelo boliviano de economía social comunitaria productiva (mescp) 2006-2018”.

En criterio de Molina, la ejecución de medidas de política económica sustituyó la libertad individual de las decisiones por lo colectivo, porque creen que los bolivianos piensan igual, tienen intereses iguales, tienen los mismos incentivos, las mismas preferencias de elección, los mismos gustos, es decir que son personas que no tienen criterio propio y su formación de expectativas son iguales, que no es evidente en la realidad, que ocasionaron distorsiones en la economía.

AGOTAMIENTO

A pesar de las condiciones externas más favorables en 2017 y 2018 y debido, sobre todo, a la recuperación de los precios de las exportaciones mineras e hidrocarburíferas, las perspectivas de la economía nacional siguen marcadas por la incertidumbre, afirma Milenio.

Desde ya, hay varios factores de riesgo que pueden afectar el desempeño económico futuro. El modelo económico vigente ha demostrado ser extremadamente sensible y vulnerable a la caída de los precios de exportación (especialmente los precios de hidrocarburos), que, de hecho, redujo los ingresos externos y fiscales, generándose déficits externos y fiscales después de varios años de superávits.

Si bien la actual recuperación de precios de exportación contribuye a reducir estos desequilibrios gemelos, una potencial caída de precios futuros probablemente pondría a la economía en serios aprietos y eventualmente en situación crítica, señala Milenio.

RESULTADOS

LUCES

Mantenimiento de la estabilidad económica lograda en el siglo XX, infraestructura vial y políticas sociales.

Sombras

Centralización de las decisiones en la administración central, se debilito la institucionalidad, déficit fiscal, déficit de balanza comercial, expansión del gasto público, desahorro público, crecimiento del endeudamiento externo, crecimiento del endeudamiento interno, desacumulación de reservas internacionales del Banco Central de Bolivia, corrupción, debilidad del sistema de Justicia, debilidad del sistema de salud, segundo aguinaldo, incremento salario mínimo nacional y salarial sin la participación del sector empresarial, elevación de los impuestos, empleos precarios, aumento de la informalidad, fallo de la Corte de la Haya a favor de Chile, pedidas de mercados para nuestros productos y debilidad de la diversificación de la economía.

CONSIDERACIONES

El país apostó al gasto público destinado a proyectos de inversión para la generación de ingresos adicionales y creación de puestos de trabajo que si no se concreta con éxito aumentaría el déficit fiscal y déficit comercial que alimentaría las expectativas de inflación de largo plazo.

El problema económico de riesgo son las fuentes de financiamiento a los desequilibrios fiscales mediante créditos del Banco Central de Bolivia y endeudamiento externo, que tiene que analizarse y revisarse cuidadosamente para evitar ingresar en el sendero de expectativas inflacionarias al alza en el mediano y largo plazo. Otro riesgo es el stock de las RIN del BCB que viene declinando porque respalda el actual régimen de tipo de cambio fijo vigente desde noviembre de 2011 de Bs 6,96 por $US 1 y la perspectiva es que continúe la tendencia.

Fuente: El Diario