El transporte público boliviano exigió al Gobierno mantener la producción de gasolina especial y aseguró ayer que no utilizará el nuevo carburante, Súper Etanol 92, debido a su precio de Bs 4.5 que consideran elevado.

Ismael Fernández, secretario Ejecutivo de la Confederación Nacional de Choferes de Bolivia, desestimó la viabilidad de la nueva gasolina en el transporte nacional en razón a su costo, por lo que insistió que YPFB debe asegurar la producción de la gasolina especial, que se expende a Bs 3.74 por litro.

“Cómo no quisiéramos utilizar, el transporte, un combustible súper fino, pero lastimosamente la economía no da para este consumo, por aquello nosotros vamos a seguir consumiendo el combustible que nos venden (gasolina especial)”, expresó.

Fernández señaló que el nuevo combustible, cuya comercialización se fijó para la segunda quincena de octubre, “será mucho más caro hablamos de un precio de 4,5 bolivianos, por ello es muy pesado para el transporte”, sostuvo.

ADVERTENCIA

Esperamos la convocatoria de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para tratar el tema. “Si no nos garantizan el combustible, vamos a asumir medidas. Además, la subvención no es sólo para el transporte sino para el país”, apuntó.

El ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, informó que el nuevo combustible denominado, Súper Etanol Ron 92, empezará a expenderse en las estaciones de servicio a partir de la segunda quincena de octubre.

SUBSIDIO

Las declaraciones de Fernández fueron coincidentes con lo señalado por el director de la Fundación Probioma, Miguel Ángel Crespo, quien dijo que el Gobierno llegó a un acuerdo con los ingenios para pagarles 0.72 dólares por litro de etanol, equivalente a Bs 5 por litro, cuando en el mercado internacional el previo está en el equivalente de Bs 2.50.

“No creo que el precio del litro del Súper Etanol sea Bs 4.40, como ocurre con el Ron 91. El Gobierno tendrá que subsidiar, así como lo está haciendo con los ingenios azucareros, manifestó.

COMITÉ CIENTÍFICO DE BIOTECNOLOGÍAS

El especialista Roger Carvajal, miembro del Comité Científico de Biotecnología, observó que la disposición gubernamental vulnera la Constitución, debido a que el azúcar es considerado un alimento. La Constitución prohíbe expresamente el uso de alimentos para fines de producción de agrocombustibles.

Estudios de la Universidad de Cornell, de Estados Unidos, señalaron que por cada litro de etanol en los vehículos se gasta, al menos, 1.700 litros de agua dulce, además de 14 insumos entre maquinaria, insecticidas, agroquímicos y otros requerimientos propios de la producción de caña.

Según el director de Probioma, Miguel Ángel Crespo, los promotores del etanol aducen que el agrocombustible tendría menos producción de dióxido de carbono. “Esto es un mito, porque producir la materia prima de este combustible trae consigo consecuencias en la masa forestal, monocultivos y uso intensivo de combustibles fósiles, por lo que la supuesta “producción amigable” con la naturaleza no responde a la verdad”, sostuvo.

Fuente: El Diario