Análisis de Guillermo Barba @memobarba para semanario financiero Santa Cruz Económico. FOTO: Guillermo Barba: licenciado en economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Máster en Economía de la Escuela Austríaca por la Universidad Rey Juan Carlos  (URJC) de Madrid, España. Es un profesional formado además en las teorías de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE, por sus siglas en inglés), fundada por el Prof. Antal Fékete. Fue alumno de prominentes pensadores “austríacos” como Jesús Huerta de Soto, Miguel Angel Alonso, Philipp Bagus y Juan Ramón Rallo. Es un férreo defensor de la libertad individual, de la propiedad privada, los mercados libres y el dinero honesto. Es promotor del patrón oro y de la monetización de la plata.


Las señales de una próxima recesión en Estados Unidos se acumulan, como lo hemos apuntado en varias ocasiones en este espacio, así como el empeoramiento económico en la Zona Euro, producto de las políticas expansionistas de los bancos centrales y los gobiernos para estimular artificialmente a los mercados tras la Gran Recesión de 2009.
Sin embargo, se habla poco de lo que está pasando en China y de la gran burbuja crediticia que amenaza con estallar. Si bien comete el mismo pecado que en EU y Europa (expansión monetaria), hay diversos factores que están afectando a la economía asiática y cómo un gran choque puede afectar a todo el mundo.
Primero, es importante recordar que en 2018, China tuvo el crecimiento más bajo en casi tres décadas, eso sin tomar en cuenta de la poca confianza que dan las estadísticas de su gobierno, por lo que las cifras verdaderas pueden ser mucho peores. Segundo, los bienes raíces son el ‘termómetro’ de la salud financiera de las familias chinas y hay un gran ‘stock’ acumulado de propiedades sin vender y más personas están hasta el cuello de deudas, tratando de pagar sus hipotecas actuales.
Por último, la guerra comercial que inició el presidente Donald Trump contra diversos productos y tecnologías chinas obligó al gobierno de Xi Jinping a devaluar el yuan para estimular las exportaciones y mitigar los impactos de las tarifas impuestas desde Washington.
China hizo lo mismo en 2015 para fomentar el crecimiento en su economía, la segunda más grande del mundo. Beijing ha tratado de dar más peso a su moneda en el mundo primero, al ser aceptada como una divisa de reserva por parte del FMI, y también lanzando instrumentos respaldados, como el petroyuan. Sin embargo, al gran dragón asiático le cuesta casa vez más mantener la imagen de estabilidad y comienzan a verse las fisuras en su sistema.

“Creemos que la burbuja crediticia de China está lista para estallar”, dice Kevin Smith, director de inversiones de Crescat Capital, en un documento para clientes. Este fondo, que fue uno de los más rentables en 2018, indica que están en una posición en corto con respecto a la moneda china, debido a la ola de ventas vistas anteriormente en 2015 y 2018.
“En retrospectiva, esas ventas no fueron nada en el gran esquema de las crisis monetarias globales, solo mini-devaluaciones. No obstante, sacudieron los mercados financieros globales. Imaginen lo que traería un colapso total de yuanes. La crisis de la moneda china es inevitable en nuestro análisis, y ya va atrasada”, agrega Smith en su análisis.
La firma de inversiones resalta que, durante los períodos de crisis en las economías de mercados emergentes, los activos pueden comportarse de manera muy diferente. Pero el único patrón que prevalece es que los precios del oro casi siempre aumentan en términos de la moneda local y, dados los puntos de vista negativos que tienen sobre el yuan chino, y porque el oro es históricamente barato en comparación con todas las monedas fiduciarias, incluido el dólar, son muy optimistas con respecto al oro.

“Pero somos más optimistas sobre el oro frente al yuan. Como se muestra a continuación, el oro en términos de yuanes se desprendió de una línea de resistencia de tres años y ahora está en el límite inferior de un canal ascendente. Continuamos pensando que el oro en términos de yuan es una configuración increíblemente optimista”, dice Smith. Esta gráfica, cortesía de Crescat Capital, muestra la convicción en su posicionamiento.

Esta estrategia frente a China, a decir de la firma de administración de activos, no es nueva. Desde el año pasado su director de inversiones sostiene que China entró en recesión en el cuarto trimestre de 2018 (aunque el gobierno no lo reconozca) y su economía representa la burbuja bancaria y de crédito más grande de la historia.
“Es probable que la crisis esté liderada por una crisis monetaria y crediticia en China, y que las acciones estadounidenses también caigan de sus valoraciones históricas después de un ciclo económico récord de diez años”, apunta Kevin Smith.
La evidencia de que llegará no solamente una recesión, sino una gran crisis global, se acumula. Los inversionistas globales con información privilegiada comenzaron a vender desde el año pasado y es cuestión de tiempo para que todos los demás hagan lo mismo. Ahí es cuando se puede desatar el terror y la burbuja en China reviente. Sin duda Beijing hará todo lo posible para inflarla de nuevo, pero para entonces quedará de manifiesto que la salud del dragón chino estaba peor de lo que se pensaba.
Para poner las cosas en perspectiva, China ha sido un motor de crecimiento mundial durante los últimos diez años y contribuyó a la recuperación económica tras la crisis. Si llega un nuevo gran choque y este país ya no tiene la fortaleza de antes, el mundo sufrirá aún más, incluidas las economías emergentes, que dependen de Beijing como un gran comprador de sus materias primas.
¿Vamos camino a una tormenta económica perfecta de nivel global? Es probable. De hecho, no es cuestión de si estallará o no, sino sólo de cuándo y de cuál será el detonante. En cualquier caso, México no estará exento de esa tormenta, y si le agregamos el elemento de que el gobierno actual no ha mandado buenas señales de certidumbre a los inversores hasta ahora, podemos imaginar que cuando llegue, la próxima crisis no será nada suave.