Para empezar esta intervención y exponer el conjunto de ideas, debo señalar que hablar del Kolla es hablar del Ayllu; y hablar del Ayllu es hablar de los Aymara. Por eso nuestras ideas tienen un poco de historia; es el resultado de varias conferencias sobre la economía del Ayllu, reflexiones y crítica al discurso indigenista de la economía comunitaria.
Reflexiones sobre el carácter de la economía llamada “informal”, no explicada por los economistas ni por sociólogos y finalmente nuestro dialogo con los comerciantes que trabajan por “cuenta propia“, que llamaremos ahora simplemente mercaderes.
El gran problema en los centros académicos es repetir modelos teóricos sin relacionar con la realidad; lo propio ocurre con la producción del discurso político. La ciencia de la economía política en las universidades que debía explicar la estructura de la economía boliviana, ha ganado tal dis-crédito, que en lugar de orientar a los mercaderes (comerciantes) y a productores ha creado una gran confusión; los economistas lo que han hecho hasta ahora es, repetir los postulados de la ortodoxia o ciencia infeliz. ¿Cuál es la figura que nos presentan los economista, los sociólogos y los antropólogos sobre nuestra estructura económica y social?
La versión liberal nos habla del “campesino”, del “homo económicos”, del “atraso”, también del “indígena”, de algunos del problema de la tierra; fabrican modelos de equilibrio e imaginan que la realidad funciona en esa armonía, miran la “economía informal” como una economía de gente deshonesta que “no paga impuestos”, o sino como el resultado del papel negativo de las instituciones o la excesiva intervención del Estado.
Los otros, considerándose marxistas nos hablan que han encontrado “clases sociales” donde unas aplastan y explotan a las otras; en la última versión “marxista-indigenista” se habla de la existencia de “indígenas”, “originarios” que se mueven en una “economía comunitaria”, donde según sus ideólogos no hay explotación, todo está en armonía entre humanos y la “madre tierra”, y cuando están frente a un fenómeno económico como la “informalidad” introducen la noción de “economía plural” y para homogenizar y “formalizar” este fenómeno recurren al sistema tributario. Consideran que el mal viene del capitalismo; a partir de ahí señalan el camino para salir del capitalismo y plantean el “socialismo comunitario”.
Los sociólogos bolivianos no se interesan tanto a esos problemas de estructura, pero si estudian la sociedad como una instancia que produce fenómenos sociales en la coyuntura; entonces giran sobre noción de “sujetos individuales” o “colectivos”. Así se tiene a los “artesanos”, problemas de Conamaq, bartolinas, elecciones, migración, “economía informal” temas dispersos sin referencia a la geno y la feno estructura de nuestra sociedad y economía.
Mientras que, los antropólogos se dedican a practicar lo que los maestros de la antropología dejaron establecido. Buscan a sus “indígenas”, buscan al “otro” mejor si es exótico, en muchas ocasiones los mismos antropólogos de origen aymara convierten a su propia sociedad en “otros exóticos”; se presentan ajenos a su realidad, por eso se hacen sacar fotitos a lado de un “indígena”, acompañan a los marchistas, idealizan la vida de los “pobres indígenas”, e incluso concluyen que los indígenas debían seguir viviendo en su hábitat natural sin grandes cambios, se hacen anti-modernistas, recomiendan practicar la “discriminación positiva”.
Consideran como un buen aporte, el trabajo de campo de tres días para describir el modo de vida de “sus” indígenas” y después “devolver” memorias escritas para que al menos esos “indígenas” tengan un texto donde encontrar sus leyendas, mitos escritos y así aprender el significado de la estructura de su sociedad. Nuestra pregunta es, ¿en que esos grandes esfuerzos aportan con la ciencia, la investigación a los kolla que trabajan de mercaderes, agricultores, transportistas y otros? Mercaderes que se desplazan por todo el territorio y aún más allá de las fronteras tejiendo relaciones económicas.
Entonces la representación de nuestra sociedad y su economía exige otro tipo de acercamiento. Las cosas tienen sentido en una estructura solo cuando las partes tienen una relación entre ellas. La totalidad socio-económica es un conjunto de estructuras heterogéneas, más precisamente existen tres estructuras, cada una de ellas con lógica propia, la totalidad social y económica funciona y se reproduce en base a tres tipos de relaciones. Si identificamos esas tres estructuras y las relaciones que aseguran el funcionamiento, podríamos pronunciarnos sobre el carácter de la economía y la mentalidad de los actores.
Este texto se sitúa en un escenario que podemos llamar casi cinematográfico; primero presentamos en términos macro-sociales y panorámicos la presencia de tres estructuras: la del Ayllu, la feudal y la capitalista, tres estructuras con lógicas propias: rivalidad (Ayllu), Pertenencia (Feudal) y competencia (capitalista) que se mueven en sentidos opuestos: y segundo presentamos las relaciones que se establecen en el funcionamiento a través de un primer plano, las relaciones de yuxtaposición, colisión y articulación. Esta presentación nos permitirá comprender en un segundo plano la articulación entre el Ayllu y capitalismo.
Sólo así podremos entender la lógica mercantil y la acumulación del capital mercantil de los actores del ayllu.
La cámara se aleja para ver las posibles consecuencias de eses juego de relaciones, en el futuro, nos muestra los elementos que se presentan como obstáculos a un desarrollo económico y también los cambios que se generan en la vida económica y social. Nuestro propósito es mostrar que la economía del Ayllu no sólo aporta profundos fundamentos históricos para la comprensión de los acontecimientos actuales, sino también proporciona los medios positivos y prácticos para hacer frente a numerosas cuestiones, fenómenos y acontecimientos que se producen en estos tiempos.
Dicho esto, el paradigma económico del Ayllu no es, por supuesto válido simplemente porque se proclama sus méritos, sino, su fuerza está en su práctica, ésta no ha quedado estancada en el tiempo-espacio. Marcados por prejuicios “teóricos” muchos no ven, ni sospechan la fuerza de esta economía; sin embargo el desafío no sólo es de comerciantes que en su desplazamiento están empeñados en la acumulación del capital mercantil, sino es una preocupación y desafío intelectual para comprender la metamorfosis, y ver, cómo esta se manifiesta y aparece por lo que no es.
I.- Rivalidad, Pertenencia y competencia.
La economía del Ayllu funciona en base a la rivalidad, es esta la que permitió en el transcurso de la historia la reproducción social y cultural. No es como afirman los indigenistas que en la “comunidad”, todo es armonía y todo funciona en base a las relaciones de “reciprocidad”, “redistribución” y “complementariedad”.
Es la relación de rivalidad el motor del potenciamiento económico de los qamiris, es la rivalidad que estimula la cultura, la fiesta, los ritos.
Esta lógica está vigente con más fuerza en nuestros tiempos, pues permite, entrar en el juego de la economía mercantil. Se convierte en la respuesta a los problemas del empleo, de la subsistencia y la decisión para jugar y acumular en el comercio. El desarrollo de la rivalidad como motor de la expansión mercantil encuentra límites cuando los mercaderes kolla tienen que hacer frente a las barreras del nepotismo y de clanes familiares en las instituciones, es decir la estructura feudal.
Una segunda estructura es la feudal, si bien ya no existe relación feudal en tanto que pertenencia al feudo territorial, pero las instituciones y la estructura mental están marcadas y llevan el sello de la lógica de pertenencia a un “feudo”: clanes familiares, roscas, prácticas de nepotismo, corrupción, relaciones feudales en todas las instituciones. Entonces el principio que rige esta estructura es la pertenencia. Su movimiento va en sentido contrario a la lógica de rivalidad del Ayllu, por lo tanto se encuentra en una relación de colisión a veces de yuxtaposición.
La lógica de pertenencia también es una barrera para el desarrollo del capitalismo. Emprender no es fácil, lo feudal impone desde las instituciones filtros, selección, preferencia en función del principio de pertenencia; por eso un comerciante, un productor está a la merced del burócrata y de las leyes de la estructura feudal. La relación es la de yuxtaposición y colisión con respecto al capitalismo.
Por otra parte es innegable la dominancia de la lógica del capitalismo en la economía boliviana, unos y otros compiten para seguir en el mercado, todos están con el dinero, crédito, relación trabajo-capital, comercio interno y externo, está permanente la innovación tecnológica. Pero la barrera es la lógica feudal.
El capitalista que sea comerciante o productor tiene pasar por los canales feudales para hacer negocios, generalmente la dinámica del capital funciona al ritmo de la lógica feudal. Por eso el empresario que no esté ligado al régimen de turno y al favoritismo político no tiene muchas posibilidades de éxito y la situación es peor para el mercader Kolla; entonces éste debe definir estrategias para generar su propio empleo, o para la supervivencia. El movimiento de la lógica capitalista va en sentido contrario a la feudal por tanto las relaciones son de yuxtaposición y colisión.
En estas relaciones se nota claramente la oposición entre las lógicas de rivalidad y pertenencia, entre pertenencia y competencia, relaciones de oposición que desorganiza el funcionamiento de la economía y de la propia sociedad. Pero aparece en nuestras investigaciones dos lógicas que van en el mismo sentido: la articulación de la rivalidad y la competencia.
Los enfoques economicistas hacen abstracción de las colisiones y articulaciones de estructuras, apuntan generalmente a las consecuencias principales de la economía convencional; antes de observar el cuadro grande, ofrecen un vistazo al panorama macro-económico como ser: Política económica, la política monetaria, los mercados financieros, el papel del oro, las reservas, todas ellas relacionadas ciertamente. Pero no se formulan ni se plantean preguntas ¿porque Bolivia, sigue estancada en su desarrollo? Tampoco dan respuestas a la expansión de la “economía informal”, últimamente ésta rebautizada con el nombre de “economía popular”.
II.- Yuxtaposición, Colisión y articulación de estructuras
Nuestro propósito es doble. En primer lugar, articular las ideas principales desarrolladas durante muchos años de reflexión sobre la Yuxtaposición, colisión y articulación de estructuras económicas del Ayllu y del capitalismo (Cf Retorno al Ayllu, Ensayos para una Rebelión, Crítica a la economía comunitaria y otros temas discutidos en la Voz libertaria – Ayra).
Cuando nos referimos a la articulación, no solo es la articulación ayllu capitalismo, sino también la que existe entre la geno y la feno estructura; las dos están entre la materialidad y la idealidad. En segundo lugar, sentir, cómo tales ideas pueden encontrar su camino en la psique boliviana sobre todo en los Kolla (ese “topos”), exige en mi mente, un minucioso replanteamiento de la naturaleza y finalidad de la vida económica y enfrentar un desarrollo.
El tiempo dirá si mis apreciaciones al respecto están bien fundadas, por ahora lo que nos queda es seguir los pasos de esos hombres y mujeres que arrasan con las fronteras sociales y territoriales estableciendo relaciones comerciales combinando relaciones de parentesco y capitalismo.
El espacio social y la maquina económica se caracteriza por la presencia de tres tipos de relaciones: Yuxtaposición, colisión y articulación; es innegable la presencia y existencia de estructuras socio-económicas capitalistas, del mismo modo la permanencia de instituciones feudales; estas dos marcan las instituciones y la mentalidad con carácter feudal-capitalistas. En este espacio el ayllu queda frente y entre dos principios que se reproducen y al mismo tiempo la fuerza del ayllu deforma tanto la primera como, segunda.
En este proceso de colisión y articulación de estructuras, el desarrollo económico, político y cultural en el transcurso de la historia no ha sido entendido por los pensadores ni por los actores políticos. Esto hace que un país dotado de todos los recursos como ningún otro en el mundo continúe condenado a la economía de extracción de materias primas, sin poder generar riqueza.
En esta relación de estructuras es la mentalidad e institucionalidad feuda-capitalista la que no permite el desarrollo económico. La lógica capitalista no encuentra complementariedad institucional. Este desfase marca el dis-funcionamiento económico y un comportamiento curioso de los actores sociales (agentes económicos, actores políticos).
La realidad de la maquina económica es una sola: con la internacionalización del Capital, lo local y lo global están marcados por la lógica del capital y toda forma arcaica, o economía de subsistencia funciona al ritmo de la relación capital-trabajo. La lógica del Capital no admite relaciones económicas comunitarias ni autonomía relativa de estas últimas. En la realidad lo que se constata es la acumulación forjada por el mercader; desplazamiento, acumulación de fortuna, propiedad inmobiliaria etc. Esto muestra que desde hace dos o tres décadas la dominancia capitalista se articula con las prácticas económicas del Ayllu.
La economía capitalista en su racionalidad y funcionamiento busca siempre el excedente, esto significa que no existe capitalismo sin explotación, no existe ética en la maquina económica capitalista; toda economía obedece a las exigencias de la producción de excedente, esta es la condición de su reproducción y a su vez la reproducción de las condiciones para producir excedente.
En el estudio del realismo económico, no solo se debe tomar en cuenta lo social, lo solidario sino sobre todo el problema de la generación de excedente y ver como que tipo de institución es conveniente y como conjuga con la economía; la institucionalidad es el elemento ignorado por la economía política y obviamente por las políticas de desarrollo. Países como el nuestro, se ven estancados en su desarrollo por falta de reglas claras en la sociedad. Y definir reglaras claras es difícil cuando no se tiene el fenómeno de articulación de estructuras; la institución y su solidez marcan la diferencia en el desarrollo capitalista.
Pero los marxianos bolivianos en lugar de creer (y hacer creer) en el agotamiento y el fin inminente del capitalismo debían cambiar de lectura. Del mismo modo los neoliberales bolivianos que creen en la ineluctable perpetuación del capitalismo debían dejar de representar escenarios que no existen. En el capitalismo existe la posibilidad de rechazar progresiva y sistemáticamente campos que se convierten en obstáculos a la determinación de la ganancia y la reproducción dinámica de relaciones sociales, para esto necesitamos de reglas de juego claras y coherentes.
III.-Metamorfosis del ayllu y el capitalismo
Es necesario dejar establecidos dos puntos que son de importancia para comprender la metamorfosis del Ayllu. Muchos podrían reprocharnos de que la metamorfosis está destinada o referida sólo a la biología, pero las mutaciones se dan no solo en el mundo biológico sino también en las sociedades, en las economías, puesto que estos son órganos vivientes, son la convergencia de varios factores que originan resultantes que exigen ser explicados.
Las relaciones de fuerza en ese encuentro, provocan en el corto y largo plazo fenómenos que merecen ser explicados desde la ciencia de la economía política, sociología e historia. Un primer punto apunta a mostrar cómo una lógica económica que parecía muerta y destinada a los archivos del museo, aparece con fuerza a partir de un gesto, de un retiro, que se expresa en el proceso económico. (Cf. Retorno al Ayllu).
Un segundo punto nos obliga a describir brevemente, que las mutaciones se dan no al interior de los ayllus sino en el desplazamiento de la población, en la ocupación territorial, la adaptación a las nuevas relaciones comerciales, donde se crean y se forman espacios económicos y sociales muy dinámicos.
En este desplazamiento el comercio encuentra formas de posicionamiento, pero previamente el ejercicio del retiro es una necesidad; los hombres y mujeres deben retirarse de los ayllus tradicionales, dejar la sociedad cerrada, porque ahí no es posible la articulación entre capitalismo y el ayllu, allí no es posible la innovación y menos la acumulación capitalista. La heterogeneidad social en Bolivia presenta un marco en el que existen por una parte sociedades dinámicas y economías expansivas; por otra sociedades cerradas con economías de subsistencia.
Sólo lejos del ayllu, uno es nómada, comerciante, productor, los ejemplos no faltan, casi todo Oriente está poblado por comerciantes y pequeños agricultores Kolla, desde los años cincuenta, expresan una cierta prosperidad económica, son hombres de negocios, transportistas, cañeros, comerciantes, quienes se llaman ellos mismos gremiales, formando corporaciones con características propias para defender sus intereses. El desarrollo económico cruceño resulta de la articulación del desplazamiento demográfico de lo Kolla y los pocos empresarios que han sabido convertir esa región en el polo más importante que conoce Bolivia.
Lo que predomina es la acumulación mercantil del capital, pocos hasta ahora incursionan en el proceso de producción, pienso que no tardará mucho. Los recién retirados de los ayllus en los centros urbanos, están en pleno ejercicio comercial o artesanal, tenemos ciudades como el Alto, Yacuiba, Santa Cruz etc… La llamada migración campo-ciudad construye un espacio social y económico conocido en el lenguaje de sociólogos y economistas como la “economía informal”.
Nuestra obsesión es mantener la conjetura que en Bolivia se opera una mutación, su configuración toma formas en la economía boliviana, como ser la expansión y el ex-crecimiento de la “economía informal”; esta tiende a la generalización, detrás de ella existe una fuerza, el ayllu, una fuerza tomada y reproducida por los comerciantes, nuevos actores sociales y económicos, dando una nueva configuración económica y social; y anuncia también nuevos escenarios políticos que en el futuro próximo pueden cambiar y provocar grandes transformaciones e institucionales.
Muy pocos pueden negar o escamotear la expansión y la presencia del comerciante surgido desde los ayllu en el país. Se constata que la población comerciante ha tomado fuerza en todo el país. Por eso podemos decir que somos el futuro y Bolivia será lo que los Kolla hagan del país. El tema central de este texto es la metamorfosis del ayllu y ésta no obedece a ninguna iniciativa política.
Sin embargo es un tema magno en términos históricos, todo se reduce al desafío, que debemos enfrentar: superar la economía de subsistencia, impulsar un desarrollo abierto al mundo, donde las nuevas estructuras económicas engendren nuevas instituciones comerciales, monetarias y que la acumulación mercantil, se convierta en acumulación del capital productivo. El egoísmo en economía sigue siendo el motor de la expansión comercial y la aventura en la innovación y la creatividad.
En esta mutación, debe ser entendida el retorno al Ayllu, desenvolver, englobar, atrapar al vuelo los logros de la ciencia, apostar por un desarrollo abierto al mundo, todo esto significa cumplir con lo que la historia ahora espera de nosotros.
En este sentido, la economía del Ayllu es a la vez camino e instrumento. Su exhaustivo análisis de los orígenes y propósitos de la vida económica y su orientadora imagen en la economía global, caracterizan la multiplicación de emprendedores: las Mypes e incluso el desarrollo acelerado de las micro-finanzas. Esta generalización ofrece a la sociedad boliviana no sólo una importante herramienta de acumulación, sino también un medio para sensibilizar y llevar a cabo una acción transformadora, capaz de convertir los recursos naturales en riqueza.
Pienso sinceramente que el mundo Kolla está y vive un tal desafío y que la economía del Ayllu se va desarrollando en la medida en que los bolivianos tienen la firme voluntad de usar y jugar con reglas del capitalismo, es decir articular la lógica del Ayllu en el proceso de la acumulación del capital. Es esta la marca del desarrollo abierto a la globalización.
Conclusión
Mientras las estructuras socio-económicas no encuentren un invariante institucional, toda política de desarrollo económico se verá reducida en el puro voluntarismo. La población equipada del habitus del ayllu, toma espacios territoriales, re-territorializa y los convierte en campos económicos y pisos ecológicos; la estrategia de sobrevivencia se convierte en estrategia de acumulación.
A pesar de una debilidad institucional, en el campo de la economía social, el conjunto de transformaciones revela la revitalización de la noción de capital, de eficacia y solidaridad. En economías, como la nuestra, la institución restringe y produce un proceso de desintegración de las formas de cooperación, mientras que la estrategia de la acumulación impulsa una metamorfosis entre las relaciones de producción del Ayllu y el capitalismo.
Los que ignoran esta metamorfosis se refugian en arcaísmos y buscan la “economía comunitaria”, cargan a ésta de grandes bondades; por ahora sirve para el discurso político. Los “inventores” de esta economía nos dicen que es una propuesta (una noción descolonizadora y aporte a la humanidad) destinada para rechazar la economía que funciona en base a la ganancia; y es la búsqueda del bien común para acabar con el capitalismo.
Frente al Capitalismo actual, en países como el nuestro, las ideas de “economía comunitaria” buscan introducir moralismo en la maquina económica (empresas que solo piensen en el trabajador y no en el incremento de las inversiones de capital, ciudadanos altruistas, comercio de filántropos).

Pero esta intención de introducir el moralismo en la economía es sólo discurso e ideología; lo real nos dice, que esto es difícil, porque la búsqueda de la ganancia está determinada fundamentalmente por un conjunto de relaciones de fuerza.

Fuente: https://web.facebook.com/funtoja/posts/1345187688831975