Texto tomado de redes sociales


 

Se ha escuchado del cierre definitivo de Inal Ltda, la famosa compañía de helados “panda”, luego de una huelga general.

En Bolivia se ha reportado del cierre de 33 ,000 empresas el último año dejando a miles de familias sin ingresos.

Eso “gracias” al segundo aguinaldo, al desmedido incremento salarial universal anual, a las insidiosas y perversas inspecciones laborales, gracias congelamiento de cuentas bancarias/arraigo del empresario, gracias fiscalizaciones de las cajas estatales de salud para posterior emisión del “auto de solvendo” sin derecho a poderse defender ante un ente imparcial.

Ser empresario en Bolivia es un infierno “gracias” por cada día más y más obligaciones administrativas en el Ministerio de Trabajo (con millonarias y desproporcionadas multas), “gracias” a la tormentosa fiscalización impositiva.

Ser empresario o emprendedor en Bolivia es un tortuoso camino. “Gracias” a la  fiscalización por la autoridad de control social de empresas, y que hoy exigir puntualidad a los empleados es una forma de “acoso laboral“, porque el trabajo es un “derecho humano“ (aunque no tengas ganas de trabajar bien porque sabes que no puedes ser sancionado ni corrido, y que tu salario llegará de alguna parte), “gracias” a juntas de conciliación y arbitraje laboral con el Ministerio de Trabajo de “árbitro dirimidor”.

Bolivia y sus inversiones privadas pequeñas, medianas o grandes no están en su mejor momento “gracias” a inspectores laborales novatos que se conocen dos artículos de la Constitución política y tres decretos supremos en materia laboral, todos referidos a los derechos laborales (pero no cabe en su boca la palabra Obligación) y además “gracias” por haber universalizado el término “discriminación“ por cada intento del empresario de premiar a los más competentes con algún beneficio extra. Además “gracias” a pésimos tribunales de justicia porque las resoluciones en amparo constitucional en materia laboral ya vienen redactadas por el “control social“ en manos de corruptos entes sindicales, todo en contra del inversionista.

El inversionista debe “agradecer” al estado boliviano por los subsidios de 2000 bolivianos (unos US$ 300) mensuales/niño (monto superior a lo que lo que una familia media gastaría haciendo las típicas compras del supermercado durante el mes). “Gracias” por la original frase “derecho adquirido” por cada acto de benevolencia que un emprendedor en buenos momentos otorga a sus dependientes.

Ese infierno que los empresarios privados atraviesan es “gracias” a brigadas sindicales organizadas con mis impuestos porque van a todos los rincones del país con el bendecido mensaje “producir y obedecer instrucciones técnicas es denigrarse y someterse al enemigo denominado patrono a quien hay que finalmente despojarle de su propiedad y libertad“.

Gracias porque refrendar un contrato de trabajo o hacer un depósito en custodia sea la peor pesadilla, a pesar de la simplicidad del hecho mismo. “Gracias” porque organizar un violento paro (huelga) y toma de instalaciones de la empresa sea más fácil que organizar una nueva sucursal de ventas.

Ahora los extrabajadores de esa empresa de helados “Panda” buscan quedarse con la propiedad de la empresa (“empresa social“) pateando al caído (que cometió el error de meter su dinero en un emprendimiento privado) hasta verlo derrotado totalmente.

¡Misión cumplida judicatura laboral, Ministerio de Trabajo y Federación de trabajadores fabriles, además de la Central Obrera! Por un mundo libre de explotadores, capitalistas, “jefes”, emprendedores, empresarios, “soñadores” o ”arriesgados”.

Trabajadores del mundo uníos y quebrad de una vez a todo emprendimiento privado porque así ya no será necesario ir a trabajar! ¡Claro, madrugar y volver cansado a casa es la peor maldición! El Estado es poderoso y soberano; puede y debe dar a cada uno subsidios, ayudas y servicios sociales de manera gratuita y sin discriminación. ¡Eso es “vivir bien” y la promesa de los gobernantes de turno para todos nosotros!