Cada vez se crean menos empresas. Cada vez se cierran más empresas. Cada vez son peores las condiciones para crear y sostener una empresa. Ésas parecen ser las conclusiones de empresarios y economistas consultados por este medio y respaldadas con cifras que demuestran esta situación de poca seguridad para el emprendimiento en el país.

Según el reporte más actualizado de Fundempresa, hasta junio de este año se habían registrado 9.725 nuevas empresas en todo el país, pero en el mismo período de 2018 ya se había llegado a 17.200 por este mismo concepto, lo que refleja una caída a la mitad en lo que se refiere a la creación.

Del otro lado, si bien se crearon 9.725 empresas, se cerraron 4.191 (poco menos de la mitad, 43 por ciento) en el período en cuestión. Además, 3.809 de éstas (90 por ciento) son unipersonales, lo que refleja el alto grado de supervivencia.

Todas estas cifras se dan en un contexto en que suben las demandas de la creación de empresas sociales a propósito del posible cierre de Helados Panda, y de la demanda de vendedores de ropa usada, que ponen en jaque a las manufactureras locales.

Los empresarios consultados por este medio mencionan como factores que inciden en este problema la carga social (sueldos, segundos aguinaldos y otros), la falta de mercados, la competencia desleal y la falta de seguridad jurídica, entre otros.

Para el economista Gabriel Espinoza, los costos laborales son el primer gran problema. “La legislación laboral está pensada para una economía de hace 50 y 60 años, desarrollada e industrializada. Hoy, es claro que ninguna de esas características está presente en la economía boliviana”, explica.

Por otro lado, las cargas tributarias, y la presión regulatoria, son de las más altas de la región.

Los datos de Fundempresa develan también que cada vez se abren menos empresas. Si en 2013, se reportó 65.022 nuevas unidades (el pico más alto de los últimos 20 años), en 2017 sólo se reportó 18.882 unidades, la cifra más baja de la última década. En 2018 se subió a 24 mil empresas y hasta mayo de 2019 se tenía 8.100.

Para Espinoza, todos estos déficits son “un signo de la baja confianza que tiene el sector privado (tanto consumidores como inversionistas) en el actual manejo de la economía”. En los últimos 13 años hubo un incremento sustancial de la actividad económica, sostenida sobre todo por el gasto público, el acceso al crédito y el consumo privado, sin embargo, las condiciones externas se debilitan (precios de las materias primas exportables y crecimiento de las economías de la región). “A esto hay que sumarle la falta de un ajuste claro, por parte de las autoridades del área económica, a las nuevas condiciones de la economía, lo que genera dudas sobre la capacidad de sobrellevar este momento de inflexión económica”, explica Espinoza.

Además, en cuanto a cierres, hay que considerar que buena cantidad de empresas no realiza la cancelación de la matrícula. Es decir, legalmente, están abiertas, pero en los hechos no están funcionando.

El presidente de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC), Javier Bellott, alerta también sobre otro fenómeno a nivel regional que no figura en los registros de cierres de Fundempresa: la migración de empresas formales a la informalidad o de Cochabamba a Santa Cruz, aunque también hay casos de unidades que se van a otros países. Asegura que este fenómeno se debe a la gran carga laboral, sanciones impositivas, requisitos que el Gobierno impone para establecerse formalmente y el poco apoyo que se brinda a las empresas.

Bellott aplaude la “mitigación” que ha significado la medida del 15 por ciento del doble aguinaldo para la compra de productos nacionales, pero inmediatamente surge la observación de que no hay fomento para la diversificación de productos: las empresas nacionales no tenían mucho que ofrecer.

“Se debe facilitar el trabajo de los empresarios y garantizarles servicios logísticos para mejorar sus exportaciones”.

Javier Bellott

Presidente FEPC

“Nos mata la carga social, la falta de fomento y la competencia desleal, así, sólo quedan dos rumbos: la quiebra o a la informalidad”.

Luz Mary Zelaya

Presidenta de Cadepia

La presión ahora apunta hacia la empresa social

REDACCIÓN CENTRAL

Los Tiempos

El caso de la empresa de helados Panda ha marcado una nueva corriente en la demanda: la creación de la empresa social. Actualmente, 10 firmas privadas corren el riesgo de pasar a esta nueva categoría: nueve en La Paz y una en Cochabamba, según confirmó a Los Tiempos el viceministro de Trabajo y Previsión Social, Héctor Hinojosa.

Entre estas 10 empresas están las textileras Punto Blanco, Polar, Olímpica y Mazal, la Cerámica Victoria e Inal Ltda. Helados Panda. La primera en iniciar su conversión, amparada en la Ley 1055, fue Punto Blanco, y la última, Panda. Actualmente, Punto Blanco, Polar y Cerámica Victoria ya operan como empresas sociales y están a cargo de sus obreros, pero aún esperan el fallo judicial que les permita tener todo la documentación al día. Según el Viceministro, todos estos casos se deben a que sus dueños abandonaron las fábricas con deudas a sus trabajadores.

El presidente de la Cámara Nacional de Industria, Ibo Blazicevic, duda que haya 10 compañías privadas abandonadas por sus dueños. Aseguró que no es fácil administrar una empresa porque se necesita “grandes capitales y tecnología” para mantener las operaciones.

Para el economista Gabriel Espinoza, la ola de demanda de empresas sociales es el resultado de las malas señales que da el Gobierno y que no hacen más que seguir ahuyentando la inversión privada. “Es claro que dentro de los objetivos de la política económica no están contemplados elementos como un adecuado clima de inversión, desarrollo del sector privado y la creación de empleo digno y sostenible.

Fuente: Los Tiempos