Regalos con belleza e identidad

La Asociaciónn de Artesanas del campo (Artecampo), nos invita a visitar su tienda donde más de 600 artesanas y artesanos indígenas y campesinos venden sus piezas; tallados de madera, móviles de cerámica, objetos de chala de maíz, tejidos en lana, algodón y fibras vegetales, entre otros. La calidad y variedad de las piezas emociona a bolivianos y extranjeros, quienes se llevan una parte de nuestra cultura e historia al comprar estas artesanías.

Fundada en 1985, Artecampo se conforma por 12 grupos de las etnias guaraya, chiquitana, guaraní y ayorea; además de comunidades mestizas como Vallegrande, Cotoca o Ichilo. Estos grupos trabajan organizados en asociación, con el apoyo del CIDAC (Centro de Investigación, Diseño Artesanal y Comercialización Cooperativa), desarrollando nuevos diseños y manteniendo sus técnicas, compartiendo sus vidas y saberes a través de sus piezas.

Para este día de la madre, en la antigua tapera que alberga la tienda, se pueden encontrar coloridas hamacas e individuales guarayos, tapices isoseños de diseños simbólicos y alfombras de lana vallegrandinas. Se encuentran también los bolsos ayoreos tejidos en fibra vegetal y una amplia gama de tejidos en palma jipijapa, desde los tradicionales sombreros, hasta móviles coloridos con figuras de mariposas, pájaros y peces. El creativo trabajo de las bordadoras de Tajibos sorprende por su maestría y uso del color; mientras las bordadoras de Lomerío ofrecen una amplia variedad de cojines bordados con motivos chiquitanos. Por el mes de mayo se tendrán algunas promociones en tallados de madera, cojines y bolsos isoseños.

 

Del productor al consumidor

Aparte de la calidad y belleza de la oferta, hay una poderosa razón para visitar Artecampo: la solidaridad y el apoyo a nuestra cultura. Cada centavo que el comprador paga va de manera directa a beneficiar a la asociación de los artesanos, reconociendo su esfuerzo por alcanzar un comercio justo. Artecampo comercializa sus productos sin intermediarios y las compras permiten sostener la iniciativa y el hermoso centro de ventas que es la tapera, ubicada en la esquina de Vallegrande y Monseñor Salvatierra (n.407), que se ha convertido ya en un referente de la ciudad.