La agenda climática pendiente en Bolivia abre la posibilidad de acceder a más de $us 800 millones mediante proyectos municipales de reducción de gases de efecto invernadero y la descontaminación de agua dulce.

Un diagnóstico realizado en las ciudades de La Paz, Santa Cruz, Tarija, Cochabamba, El Alto y Sucre, mediante el proyecto “Huella de Ciudades”, a iniciativa de la CAF- Banco de Desarrollo, establece la posibilidad de reducir al menos 16 millones de toneladas de CO2, mediante proyectos que pueden ser ejecutados con “financiamiento climático”.

La realización del proyecto “Huella de Ciudades”, fue dado a conocer en el marco del webinar “Ciudades Resilientes y Financiamiento Climático” realizado este miércoles por la Fundación Avina, Helvetas Bolivia y el proyecto Gestión integral del agua – Bolivia de la Cooperación Suiza en Bolivia.

El análisis de contaminación ambiental que incluye a urbes de Ecuador, Brasil y Colombia generó resultados de base que marcan las estrategias regionales, refirió Juan Carlos Enríquez, experto ambientalista que participó en el encuentro virtual.

La reducción de los niveles de contaminación, tanto del aire como del agua, permite generar una agenda de proyectos de desarrollo “verde, inclusivo, sostenible con visión de país”, que será tratada con el Gobierno entrante, en los siguientes 60 días en la proyección de concretar su financiamiento.

Durante el encuentro virtual “Ciudades Resilientes y Financiamiento Climático”, Enríquez manifestó la necesidad de fortalecer la gestión ambiental en el ámbito urbano, considerando que el 70% de la población nacional es citadina, según el diagnóstico.

Esa densidad poblacional constituye la mayor generadora de riesgos climáticos, como sequías e inundaciones, apuntó.

“Bolivia se está urbanizando, las ciudades son las que más contribuyen con la mayor emisión de gases de efecto invernadero y van a ser actores protagónicos de acceso al financiamiento climático”, apuntó.

El diagnóstico sobre la contaminación ambiental en Bolivia revela que el 53% de la emisión de gases de efecto invernadero (huella de carbono) es producido por el trasporte motorizado, debido al uso de combustible fósil, seguido del sector industrial y comercial.

En tanto, la contaminación del agua dulce (la huella hídrica) es atribuible al uso urbano, fundamentalmente por las limitaciones y falta de planta de tratamiento de aguas residuales.

Los registros del impacto climático en Bolivia y sus incidencias, son incluidos en las estadísticas regionales, en la proyección de generar propuestas de sensibilización ambiental en la población estratégica, como jóvenes y estudiantes.

“Es necesario establecer cálculos, hemos invitado a niños y jóvenes y se den cuenta del impacto que causan sus propias acciones en lo cotidiano de sus actividades”, apuntó Enríquez a la conclusión del evento.

 

Fuente: ABI